domingo, 5 de julio de 2020

un fantasma de las tierras de la luna

Hoy he soñado
con un viejo amigo;
era feliz.

He despertado
queriendo que a veces
los sueños sean premoniciones.

Pero cuando lo he buscado
no estaba.
Han pasado años,
ya no existe.

De sus tierras de la luna queda
un camino sin final
y silencio, eco.


Espero que sea
porque el sueño era cierto.

Que la gente
se diluye
se borra
de mi pasado
se escapa de mi presente

Y aparece como
recuerdos
fantasmales y felices
en mis sueños.


La vida les va bien


por eso ya no podemos vernos.

sábado, 4 de julio de 2020

Ya no llevamos el fuego

Quedan rescoldos de mi fuego
Cenizas
Que se enfrían y dispersan.

Si es que alguna vez existió
La hoguera que recuerdo

O fue quizás
Solo un sueño

La memoria del calor.

No reconozco
A la extraña del espejo
Está triste y enfadada
No le cabe en el pecho
Más que miedo y derrota

Está cansada del rechazo
De perder y perder

No soy yo
Yo ya estoy muerta.

¿Se acordarán de mí las personas que se fueron?
¿Podrían reconocerme
Si nos encontrásemos
En el cielo?

Si es que existe
Un cielo.

Me corono de escombros
Sigo caminando
Hasta que llegue mi turno
De besar la tierra seca
Y agrietada.

Solo quiero descansar
La cabeza entre dos palabras.

Volver a sentir,
En sueños,
Las llamas crepitar.

miércoles, 24 de junio de 2020

Un espasmo

Es un espasmo que me agarra a la vida
Un árbol floreciendo
O un cielo azul oscuro.

Es como el miedo a abrir los ojos bajo el agua
Quiero ver el mundo
Y temo descubrir que estoy ciega.

Mi cuerpo tiene memoria
Y recuerda estar vivo.

Alguien recuerda al menos.

Y luego, por dentro,
En los huecos que ya no pertenecen a este cuerpo
un grito roto
Como cristales contra el suelo.
Estallando a millares.

Hay una parte de mí que pertenece al abismo.
Y cuanto más lo miro, más crece.

Es un espasmo, inconsciente,
Como un hipo,
Un pestañeo.
Que me agarra a la vida.

Así de frágil es
Así de fuerte.


lunes, 22 de junio de 2020

Sísifo

Esta sensación
Que resuena en mis pasillos
Es la vieja y húmeda tristeza
El asco serprenteante
Que ya es un viejo amigo.

Si la conozco es porque ya fue vencida
Resurge ella de sus cenizas
Como siempre lo hago yo.

Como Sísifo y su piedra,
Ante la atenta mirada
Y la luz cegadora
De este faro

Subo la misma colina
Arrastro la misma piedra
Un águila hambrienta me observa.

Todo vuelve
La noche y el cerezo,
Nacen y mueren
Siempre.

lunes, 25 de mayo de 2020

Crisálida

Cientos de vidas antes de mí
han habitado este abismo
Y han descansado sus almas
sobre la tierra yerma
de este infierno

Escucho el lamento
de mil Ariadnas
arrastrado por las olas
Heladas.

He vuelto a donde estaba
de donde soy.
Me llama, con su voz de sirena,
El hambre.

Me convierto en una larva
con aires de grandeza.
Una y otra vez
espero un resultado distinto
para la misma acción.

Lo intento una vez más
Porque ya conozco el camino.

martes, 5 de mayo de 2020

Solo siento
Este frío que traen las casa vacías
He sobrevivido a la edad maldita
Y no por falta de ganas

Por dentro
La madera astillada
Las paredes desconchadas
Un grito perdido entre los múltiples pasillos

Abismos de primavera se abren ante mí
Con su luz y con su vida
Hieren y apuñalan
Invitan a sentir

He sobrevivido

Y me arrepiento


miércoles, 15 de abril de 2020

Tengo
en el pecho,
donde quema,
una ira
una rabia
que a veces duerme
y a veces brama.

Tengo
una grieta
una gruta
con camino solo de ida
hacia la oscuridad más profunda.

La mácula del odio,
del miedo
mancilla este sudario
esta crisálida.

Es una metamorfosis
adulterada
Una fórmula alquímica
fallida.

Ha dado como resultado
alguien que no soy yo
ni la que debía ser.

Soy las dos,
la ira que duerme y que ruge
el pasado y el futuro
el olvido o el rencor.