martes, 18 de octubre de 2022

Otoños

Un Sísifo feliz

un océano en calma

un sentimiento de día.


Eso es la vida.


De la noche más oscura

a las mañanas de paz.


Trenes de castañas y soles blancos de otoño.

Magia en días cortos.

Luces doradas.



sábado, 15 de octubre de 2022

La segunda persona más interesante del mundo

Una tarde de invierno

de esas en las que la noche lo inunda todo

y las luces ámbar de las farolas 

se derraman sobre todos aquellos que luchan

contra el frío y la oscuridad

contra los síntomas vespertinos

de los primeros días del año.


Sofás viejos, hundidos,

nos juntan el uno al otro

hablamos de Lou Ferrigno

o cantamos un cumpleaños feliz

cuando apagan las luces

y esperamos las velas.


Tus abrigos de invierno

y las excusas para quedarse.

Una respuesta cada dos días

cinco edamames.


Películas de Gaspar Noe;

la persona más interesante del mundo es un saxofonista,

y su mujer es la persona que más sabe de Aristóteles.

Hacen pan y chistes.


Vuelve la luz,

no han traído tarta ni velas,

aunque seguro que en algún sitio alguien cumple años.






 

viernes, 14 de octubre de 2022

Luz

El sol de otoño con sus rayos oblicuos y sus tardes áureas

Un mar en calma, unos remos que se mecen

sobre un infinito cristalino

y la paz del susurro de las olas

de las sábanas

de los pies sobre la madera.


Somos un semáforo un septiembre

y un concierto de verano

y un bar de invierno

y amaneceres de primavera.


Hogueras de San Juan

verbenas centenarias

fuego, llamaradas,

estrellas fugitivas,

manos cálidas

y reírse a carcajadas

antes de dormir

cada madrugada.


Somos

superstición y ciencia

arte

sacro y profano

letras y ciencias

elementos cuánticos

parte de un todo que desborda

luz .



miércoles, 12 de octubre de 2022

Ciclos lunares

Un ejército de Lisístratas quebradas

de Casandras y Ofelias

Cada una con su historia bordada

en los jirones que han quedado

sobre sus cuerpos de trapo,

usados.


Legiones de mártires

posan sus manos 

sobre el abismo

de sus cavidades torácicas,

pechos saqueados.


Las que se quedaron

no sueñan, no sueñan,

no respiran siquiera,

apenas  se mueven.

Envidian a la mujer de Lot,

quisieran encontrar el valor

de volverse, 

mirar desafiantes a los ojos de Dios,

y convertirse en estatua de sal.


Las que huyeron

arrastran al viento,

enredadas en el pelo,

pieza de puzles que no encajan.

Una nomenclatura agotada.

La ropa húmeda y pesada

del lodo negro, de los gritos

o silencios

de las ruedas de tortura infinitas y oscuras

de los ciclos de la luna 

cuya miel es siempre amarga.


Todas tienen en común

una historia a trompicones,

la voz que les falta

para ponerle nombre

a sus años de tierra

sobre sus cuerpos aún tiernos.


Todas tienen en común 

una historia bajo la piel

y fuego en su lengua silenciada,

un manual que no refleja

su viaje de ida y vuelta

por las dunas del desierto.


lunes, 3 de octubre de 2022

Todo son veranos

Todo son veranos,

al fin y al cabo;

menos el invierno,

donde nos encontramos. 


El primer verano,

el verano del deshielo

con sus prunus y sus flores del cerezo

valientes y efímeras.


El verano conocido,

el del sol y la música

de las noches cálidas,

tardes eternas de sol radiante y

conciertos bajo luces

azules y blancas.


El último verano,

al final de todos los veranos,

la estación de la magia

y del sol oblicuo y dorado.

Un verano final, 

pero un verano al fin y al cabo.


Todo son veranos,

menos el invierno.


Y por eso nos juntamos

en el lugar en el que empieza el frío

para llenarnos de luz las pestañas

y abrazarnos en las lentas madrugadas.

Somos el fuego que arde,

la llama avivada,

el destello de una hoguera,

el recuerdo de todos los veranos.


Todo son veranos,

al fin y al cabo.


jueves, 22 de septiembre de 2022

Re/a-mamos

Un septiembre en un paso de cebra nos cruzamos,

como si no hubiesen pasado los años. 

Y tras eso siguió pasando la vida. 

Acababa de empezar el otoño

y nos volvimos a encontrar en lo más crudo del invierno. 


Tú bailabas 

y yo ya no era yo, 

ni mi casa era mi casa. 


Y llegó la primavera. 

Le pusimos a la vida un timón de juguete, 

para poder fingir al menos,

y se terminó convirtiendo todo en un barco.


Me enseñaste a bailar y a andar en bicicleta. 

Las dos cosas las hago mal, 

pero hacerlo mal es mejor que no hacerlo. 



Vuelve septiembre con sus cruces y sus pasos. 

Pero nada es igual

todo se puso patas arriba

el sol, el tiempo en los relojes, las noches. 


Un camino de vuelta a casa, 

contigo a mi lado. 

Siempre sonrisas, 

siempre risas. 

Siempre asomados a la ventana 

el guía turístico que se equivoca; 

el que tiene un buen día y le ríen todos los chistes, 

incluso los malos; 

las broncas adolescentes y los nuevos herri kirolak. 


La otra cara de la vida, 

sinergias de dos y juegos de mesa trampeados, 

ropa tendida,

paseos cortos y cafés por la tarde,

zapatos de baile,

instrumentos

grandes y pequeños.


La luz que está en todo

que se cuela por las grietas de la vida

inunda el pecho y marca el sendero

recorta tu sombra contra el suelo

trae esta paz a este barco

que no está a la deriva,

descansa o avanza.




martes, 6 de septiembre de 2022

El camino del órono

Un océano de azul 

nubes blancas o lavanda

viento y música

ventanas abiertas y sábanas blancas


vetustas lenguas vernáculas

laberintos de luz tejida en hilos de sol


enredados en el verde de los últimos días del verano

bajo la atenta mirada de un reloj robado

aquelarres diurnos y bailes clandestinos


Nunca más 

una puerta cerrada

unos cristales rotos

un día sin un horizonte

por el que remar 


Se extingue lentamente el estío 

con su música constante

sus noches

sus cielos

suaves y eternos


Y se derrama la magia

por los suelos

de madera y azulejos

las pestañas

y las manos


Todo es oro

el camino del órono.