miércoles, 11 de marzo de 2009

Sanctuary


En la ducha, donde suceden la mayoría de las revelaciones esenciales de mi vida, bajo la cabeza, dejando que mi tormenta personal descargue su chaparrón en mi espalda, haciendo cascada en la clavícula, creando un oasis abstracto que muy pocos son capaces de apreciar.
Observo mi abdómen. Las costillas insisten en su colonización aquí y allá. En el centro ¡sorpresa! un movimiento inesperado atraviesa el vaivén del agua que cae en esporádicos torrentes. ¿A dónde irá la que no veo caer?El corazón late, más rápido de lo que lo siento yo, a empujones con la respiración por el gobierno de mi vientre.
Pienso un poco en todo, y otro poco en nada. Mi mente funciona en un veinte por ciento.
Pero aunque llore o ría, bajo el agua cálida no puede alcanzarme el frío.
Este ahora es mi santuario.

Comienza el ritual de invocación a la primavera, donde el sol borrará la culpa y acentuará el deleite de las drogas; donde las duchas no necesitarán envolverme en su aliento de bruma para mantener mi cuerpo con vida.



Una vez sobrevivida la hibernación, toca descorchar una botella de ambrosía.




Pienso en ti, de nuevo, en la ducha. Y aquí no puedo sentir el frío que deja la ausencia de tus manos.

martes, 10 de marzo de 2009

Wolfs.




Al pastor de lobos le gusta que la luna no esté llena del todo, y el azul oscuro del cielo; le gusta la poesía arítmica de los niños, y el pelo nudoso de las ovejas, la tierra humeda y la hierba seca.
Le gustan los campos de trigo y las jovencitas que bailan en la plaza del pueblo, ajenas, la mitad de ellas, al echo de que esa noche serán devoradas.

El pastor de lobos tiene los ojos oscuros, las manos cálidas, grandes; el pelo revuelto y la nariz recta.

El pastor de lobos ha salido temprano esta mañana; algo en el viento que viene del este le dice que esa noche la tierra se empapará de sangre, y cuando eso ocurre los primeros culpables siempre son los depredadores: los lobos.

lunes, 9 de marzo de 2009

New morning

Suspiré sobre la ensoñación de tus labios; crecíamos, sin darnos cuenta, y nos íbamos cansando del frío.
Volvía a imaginarte de nuevo durmiendo, creyendo que puedes ser capaz de cumplir todas esas promesas que yo se que no hay tiempo, ni ganas, ni oportunidad de dar a luz. Repetía la evocación de tus manos; la invocación de tu voz, en respuesta al cuento que toca esta noche, y tú no recuerdas, y yo me invento.

Quién podría querer otro sitio? O quién proponer una salida, una alternativa?
Pinto frases con fuerza, sobre los muros de una ciudad de noviembre, nublada, a las seis de la mañana, mientras todos duermen... lo que es más importante, mientras TÚ duermes. Palabras en mayúsculas, de colores, con tizas; las mías.

Amanece tan en calma, tan azul y gris que tengo ganas de llorar, porque no sé en qué estarás pensando, ni con quién soñarás. Peor aún, porque no estaré ahí para cogerte de la mano hasta que abras los ojos; para despertarme contigo si te asolan las pesadillas.


"Que tengo ganas de llorar, porque no estaré ahí antes de que el sol te acaricie con su lengua".

domingo, 8 de marzo de 2009

M.

Joder, como me gustaba la noche,
si salía la luna.
Y cómo me gustaban las tormentas,
vistas desde casa,
arropada por una manta.
Recuerdo cómo me derretía en primavera,
nada más amanecer las mariquitas.
Cuánto me gustaban las miradas, si venían de ti,
si eran sólo mías.

jueves, 5 de marzo de 2009







"Y tú ni te das cuenta,
pero yo lo noto todo."


miércoles, 4 de marzo de 2009

Bath


En la ducha, exhalando los vapores como un líquido veneno que inundaba sus pulmones, pensaba en la conquista del mundo, intentando evitar así preocuparse por el aspecto de sus dedos, más morados que humanos.

No le gustaba el color del cielo, no estaba conforme con el olor del mar y el sol del mediodía le quemaba el paladar.
Y sus manos estaban siempre frías.

Además, sabía que cuando muriese, nadie tendría nombre que tallar en su lápida.

Como mucho un número... Una espiral.


...have too many names for me.

martes, 3 de marzo de 2009

To know-knew-known



¿Sabéis? Me invade el pánico cada vez que borro algo que he escrito. Es como la inminente demostración de mi atrofia cerebral paulatina... y ya no sé escribir cosas que hagan encogerse el alma, si es que "ya" es un adverbio adecuado para mí, que ni siquiera estoy segura de haber sabido escribir alguna vez. Se me está escapando mi salida favorita, mi única salida, por elección propia... se me escapa.
También se va el tiempo, rápido... y comienzo a intuir que no tendré ni tiempo ni valor para hacer todo lo que quiero, para viajar, y disfrutar de la luz de los viernes de verano, y de lugares que deben de existir, porque si no los hay, si no los veo, siento que me muero. Quiero reunir todos los colores, olores y sonidos que me llevan tan tan lejos, y marcharme algún día sin remordimientos, sin ganas de llorar ni de mirar atrás, marcharme para aprender a ser alguien.
Pero, el tema de siempre, siento que no me da tiempo, que se me escapan a bocanadas las opciones, los escapes, las virtudes (si es que las hay, las hubo). Es por eso que pienso que ojalá no tuviera que llegar el día en que sepa que me perdí, que rompí mis sueños de ahora, de ayer, que rompí mis propias promesas, igual que otros rompen las suyas.
Llegar el día en que llore pensando que he fracasado, que me he mentido, que he desaprovechado la única vida que me fue dada, y que entonces ya será demasiado tarde.

No quiero saber que todo irá cuesta abajo, que nada será tanto como ahora. Y ahora que es todo, no sé escribir, no sé decir, no sé nada.

Cartas, palabras y guiños escritos y gritados para otras personas.

NO-QUIERO-SABER.