martes, 17 de enero de 2012

Dragonslayer


A veces es como si la vida tuviese garras, de las que hacen una jaula, y no te dejan entrar.

Y a veces doy pasos atrás, en la misma nueva ciudad.
Y nieva cuando te bajas del tren, completamente sola.
Ríes, porque, si no rieses, igual estarías llorando.
Que siempre que nieva hay que sentir
algo.

Que parece que mi vida ha llegado al puerto,
a ese lugar de aguas mansas donde eres barca que se mece.
Y no haces nada,
ni quieres hacer.

Nada más que vivir tu vida, con un pie en la tierra, otro en el agua y el pelo al viento.

Porque los cazadores de dragones mueren solos.
No saben que el dragón son tres, y sólo aparece cuando no miras.
Y cuando lo tienes delante, no lo ves.



Porque los cazadores de dragones mueren solos,
rodeados de libélulas capturadas, que llevan la sangre del dragón.

Pero si le miras fijamente a los ojos,
sólo verás tu reflejo, y nada más.

Hablamos de la búsqueda del unicornio.

lunes, 2 de enero de 2012

Ojos de sol, que queman en el corazón


Decían hoy en un texto, de esos de hace tantas cosas que parece toda una vida, que morir es soledad.
Es una frase tan triste que no puede ser más que verdad.

Meravigliosa creatura.
Como el monstruo fantástico de un cuento.
Así me siento en la distancia.

Inevitable.
La salvación se perdió bajo la piel agrietada,
bajo tantas palabras con espinas,
que si remueves el pasado obtendrás nuevas cicatrices.

domingo, 1 de enero de 2012

De domingo


El año ha amanecido domingo, de esos de sol por la mañana
y tardes frías de cielos blancos.
Y blanco ha amanecido el corazón,
como si estuviese desengañado,
tras tantos años ganados.

Y acabada la maldición de la primera noche del primer día, que llega antes que el sol
-que los malos comienzos siempre han sido lo mío-,
dejo,
en una habitación de verano,
un sueño entre sábanas, durmiendo,
latiendo enterrado entre tanta realidad.

Porque los trenes que esperas nunca pasan cuando miras
hacia la estación abandonada,
en la que el reloj contaba las horas hacia atrás.

Y las promesas de borracho,
se esfuman con las primeras luces del albor de un año.

Y los cristales del alcohol,
lacerarán la piel para siempre,
dejando cicatrices perennes,

que duelen cuando va a nevar.



Rompas los espejos o cierres los ojos,
los demás no están ciegos.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Infidèle


Hay días, casi exclusivamente en invierno, en los que parece que quedas excluida de tu propia vida.
Como si todos los elementos que la forman fuesen ajenos, y se debilitasen las cuerdas que los mantienen en órbita con tu núcleo.
Son esos días en los que todos son felices solos, sin ti. Y tú empiezas a sentir que no sientes nada.
Es cuando tu voz deja de alcanzar las distancias, y te vuelves tan pesada que eres una obligación donde antes fuiste placer.


Que ni eres eje ni engranaje para nada. Y te hace llorar ver que la vida sigue, contigo o sin ti

Llevo una semana muerta de miedo. Una semana desapareciendo.
Y allí donde nieva, la nieve siempre ha seguido cayendo.


jueves, 15 de diciembre de 2011



Tardes oscuras
de invierno,
donde se disipen las nubes de
entre las sábanas.

Sentir que ya no (te) echan de menos.

Y que el frío
escarche el pensamiento.

Que parece que todos sienten,
pero nadie tiene
tu necesidad.

Vuelve la palabra
"necesidades especiales".

Vuelves a ser
la que ve las luces de navidad,
cuando empieza a
amanecer Abril.

Cansada de luchar contra titanes evanescentes,
para que, al leer el cuento del revés,
resulte que eran sólo estrellas fugaces,
que nunca devolvían la mirada.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Como las calles llenas de luces en invierno.
Así te siento.
Como los hogares que se ven tras las ventanas
altas.

Es el tren,
que ya nos conocemos.
El mismo tren en el que amanece entre una nube,
y anochece entre ciudad y ciudad.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

De pura rabia.

Ganas de llorar.