sábado, 28 de marzo de 2015

Luz




Lo segundo que me gustó de ti fueron esos momentos de escudo al suelo que te daban en la madrugada. En los que sentía que, de vez en cuando, era yo quien tenía que abrazarte y enseñarte que había luz en las noches más oscuras. Que estábamos rotos pero, cuatro manos siempre buscan más que dos.
Y siempre podríamos salvarnos cayendo en el otro.






viernes, 13 de marzo de 2015

Todavía hoy






Lo primero que me gustó de ti fue esa sensación cuando me abrazabas.
Todavía hoy continúa.
Era como si el mundo se volviese un lugar menos oscuro.





viernes, 6 de febrero de 2015

spikes

A veces las espinas del mundo
que me crecen de dentro afuera
aprietan más y más.
Y mi lengua responde a latigazos
porque tengo miedo de que, si me abrazas
te puedas pinchar.





martes, 20 de enero de 2015

En blanco

Tenía preparado un baño de burbujas sorpresa,
para la próxima semana.
Pero a veces los planes de futuro caducan
mientras se nos marchita el presente.

Tenía en la cabeza el vacío,
temblores en las piernas.
Trataba, repitiendo el hechizo,
de volver atrás en el tiempo
para recoger del suelo la sonrisa que se cayó
cuando la pegué en el último espejo.

Pero a veces, por mucho que se reme,
por mucho que se golpeen las aguas negras,
la corriente de la noche sigue su curso;
tiene sus propios planes
y no siempre entras en ello.

Yo quería un pájaro
y pasé mis días mirando al cielo.

Por no tener fuerzas para hablar
y estar tan vacía y enredada por dentro,
otorgué voz al silencio
que tiene la lengua densa
y las manos frías.

Sigo enredada, con la garganda cerrada,
sigue hablando más lo que no digo.
Siento que debería explicarlo,
señalar con el dedo,
abrir y enseñar.

Pero cuando abro la boca,
no sale nada
y mi cerebro no para de gritar.

Como saberse la historia de un libro de memoria y
al pasar las páginas,
encontrarlas todas en blanco.

miércoles, 14 de enero de 2015

Lotus

La dama de Shalott murió persiguiendo un reflejo,
y nunca se rindió.
No todos las bestias del laberinto son monstruos,
a veces solo minotauros abandonados,
encerrados,
que necesitan una mano y luz del sol.

No puede levantarse más que quien ha caído.
No se puede reconstruir más que de las ruinas,
igual que el loto no nace en las aguas limpias,
solo la estrella que más brilla se puede ver entre las luces.


Porque sueño, no lo estoy.
Porque amo, porque no me asusta amar,
yo no estoy loco.

viernes, 14 de noviembre de 2014

mandala

Tuvimos aquella locomotora de hierro y metal helado sobre el pecho.
Cada una de nuestras costillas crujió y se rompió como palitos de otoño bajo una lluvia de pesadas piedras.
Casi logramos burlar a la  muerte. Hasta que se enfadó.

Tuvimos noviembre que era el nuevo octubre; y que perder las formas para encontrar las llaves.
Sabíamos tantas cosas que no teníamos que saber.
Casi logramos burlar a la vida. Hasta que se enfadó.

Nos creímos a Teseo por perderle miedo al mar.
Quisimos ser quienes descendiesen, madriguera abajo.
Nunca llegamos del todo a escribir la última página.

Si hubiese podido...
Habría sido diferente.
Habría quedado sumergida el tiempo necesario para volverme un pez
y recibir en mi palacio de cristal a miles de viajeros perdidos,
con sus plumas derretidas debajo del brazo.
Habría dejado mi piel blanda y mis ojos blancos descansar en el lecho de arena;
habría sido el más feroz guardián de Ofelia.

Y teníamos el pecho hundido, latía por los agujeros que dejaban los puños.
Sobre el agua los gritos eran hondas de calma.
Así era la visión del mundo: un mar tranquilo bajo el que observaban, cientos de ojos.

Bajo llave, en mitad de la garganta, no se puede perdonar al bosque por haberse quemado.
No se puede perdonar al cielo por romperse.
No se puede porque son libres para marcharse.

Casi logramos desenredar el nudo universal
hasta que nos pilló la lluvia
y volvimos a casa, mojados.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Algo grande

Esa sensación de que nacimos para hacer algo grande se alimenta de esta historia.
Porque te miro a los ojos,
y a la vida simple de entre mantas y solo querer llegar a casa.
Y dudo mucho que haya objetivo mayor y más ambicioso en la vida
que tener esto,
que tener algo, real, tangible, como una sonrisa y un abrazo,
que te haga feliz
y dar felicidad de vuelta.

Nacimos para hacer algo grande
y lo hicimos,
y lo hacemos
a cada día que pasa(mos)
siendo grande el corazón.

Quizás no podemos deshacer lo andado y pegar las piezas de los cristales rotos
todos los platos que tuvimos que pagar,
no importa quién los estrellase contra la pared.
Pero sí podemos tener una historia para cada cicatriz,
nunca es tarde para pedir perdón
y siempre hay tiempo para empezar a hacer las cosas bien.
Para unas palabras bonitas a uno mismo,
para ser la persona que siempre quisimos ser
y últimamente hemos estado siendo,
sin darnos cuenta.

Nacimos para hacer algo grande
y caímos antes de aprender a volar,
porque es así como se hacen las cosas bien: mal.

Nos encontramos para enseñarnos a mejorar
a base de hacer las cosas mal,
para hacer algo grande,
algo bueno.

Y aquí estamos,
viviendo algo grande.
Pidiendo perdón
y perdonándonos.

Poco a poco,
como se aprende a volar,
como se disfrutan las cosas en la vida,
sin prisa
porque algo grande llega
pero nunca más se va.