domingo, 29 de diciembre de 2019

En la última luz de una tarde
que se apaga demasiado pronto
me pregunto
si podría desaparecer

cuánto tiempo le queda a este invierno

Echar a andar
entre la niebla
blanca y azul
por el camino que serpentea.

Perderse
entre el frío
y el sonido del río que baja
por el camino de piedra y arena.

En la última luz de una tarde
que parece sumergida bajo el agua
miro al cielo
y se me escapa el aire de los pulmones

Quizás podría desaparecer

sábado, 21 de diciembre de 2019

Quizás,
lo que se pierde
es aquello que,
en el fondo,
nunca se tuvo.

jueves, 19 de diciembre de 2019

Avale

¿Quién soy?
¿Quién queda?

Silencio
me borro en la luz tenue
de una noche
de invierno

Reconozco
mi entorno, mis muros y suelos
pero no a mí

Hay un eco
entre yo y el mundo

Un abismo por el que se pierde
la persona que fui

No vuelvo a nacer,
solo permanezco
con los ojos abiertos en la oscuridad

Espero

martes, 17 de diciembre de 2019

Reza

De la luz de diciembre,
el frío en los cristales.

Queda
un camino
plagado de cadáveres.

Y, entre ellos,
el mío.

He llorado mil veces la pérdida
y ahora parece poco más
que un accidente de invierno.

Se han ido,
sin gritos,
sin sangre.

Como si jamás hubiesen existido.

Se cierra una década,
exhausta,
herida por puñales.

Se cierra una década,
agónica,
coronada de flores.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Fragmentos

Se ha roto la vasija.
De los últimos 20 años
queda un fragmento de cerámica
que escapó de la basura
refugiándose bajo el sofá.

Se ha roto este cristal
y ahora estoy fuera y dentro,
y hace frío.

Las personas se han marchado
dejando sus huellas en mi cara
y mis lágrimas en el suelo
como único testimonio.

He perdido en 20 años.

Las personas se han marchado
y hace frío dentro y fuera.


martes, 12 de noviembre de 2019

Las flores

Ha vuelto
Ofelia
la oscuridad de unas aguas demasiado frías

Ha vuelto
esa luz tan clara
que congela el mundo y lo vuelve de cristal

Nunca es la misma orilla,
pero siempre estos pies en esa playa

Creció y se le secaron las lágrimas

Creció y volvió a la misma casa

Distintos habitantes
porque los viejos inquilinos no pueden volver

Sentir hasta quedarse hueca
y desear descansar sobre un lecho de flores

Ha vuelto Ofelia

malquerida,
desheredada,
abandonada

a descansar la cabeza entre los palabras

a esperar que pase este noviembre

de despertarse en mitad de la noche
de llorar bajo las mantas
de esa sensación oscura de vacío


la flores no se autocompadecen.



martes, 16 de enero de 2018

Epitafios y retratos

No soy la que fui
la niña que empezó aquí.

No soy los 10 inviernos que llevamos
bajo la sombra del almendro.

Ni soy la que persiguió amaneceres
con los tacones en la mano
y el alma hecha jirones.

No soy la que se perdió debajo del agua.
Ni la niña que no entendía la muerte.

No soy la chica que se arrodilló ante la luna,
ni la que quiso por no quererse ella.

Pero sí soy la que pone luces en las paredes
y se acuerda
de todas las que fue.

Soy la que guarda el corazón de todas ellas
las que (se) fueron
y las que serán.

Soy, hoy, el corazón sereno
de aquel dolor destructor.

La calma y la vida que pasa,
sobre los gritos y el éxtasis de la caída.

Sigo siendo tormenta en el pecho
pero ya no lloro por las noches.

Encontré esa paz
que da el tiempo y el calor.

Y, aunque sigo teniendo las manos frías,
soy, en esencia, las ausencias,
los recuerdos,
las acciones y emociones
de todas cuantas fui.

Nos vemos en el campo.