miércoles, 16 de diciembre de 2009

North Soul.


"Hoy quiero poner mis restos de despojos en estos lugares,
donde la primera vez, pusimos al alba a hacer malabares.
Y no he de volver a ver el sudor empañando cristales,
me sabe tan mal cuando miro hacia atrás..."


Olfateo el viento norte.

Trae recuerdos de las montañas. El pelo se inclina y les devuelve el saludo.

Se me ha olvidado qué guardé dónde.

Y, en la madriguera, respiro la tierra, insomne.


Alma del norte.




lunes, 14 de diciembre de 2009

Ruinas.


Como una libélula muriendo enterrada en la arena.
Respiro el fuego que aún se escucha en las ruinas de tus recuerdos.

Y echo de menos, pero ya no quiero.
¿Te has dado cuenta? Estoy expiando mis pecados.
Aprendiendo a tomarme [la vida] menos en serio.


Adiós esflog.
Cuando Dios cierra una puerta cierra también la ventana, para que no se escape el humo de los canutos. Y empezar a reír y reír. A flotar.

Ha sido divertido.



sábado, 12 de diciembre de 2009

Festín de cuervos.


Hoy me doy cuenta de que mi vida es una sucesión de días.
Es una de esas películas que se ven desde fuera, de esas en las que, lo más interesante, son los anuncios.
Soy consciente de ser el letargo del recuerdo. De sentir cuando no he olvidado que debo de sentir.
Recordar evocar el miedo, la alegría, el sueño, el hambre, el amor.
Porque olvido tomarme las pastillas, y olvido hacerme las preguntas.
Por eso no siento.

Y soy feliz cuando me acuerdo.
Y echo de menos cuando recuerdo.
Puedo no hacerlo.

Para mí, el sentir es un juego. Es la elección de saber y pensar aquello que me haga llorar o reír.
Y entonces, ¿por qué no es fácil abrir y cerrar el grifo?
De los deseos del pasado me queda el desierto de arena en el que recreo mis sueños.
Realidad virtual.
Oasis oníricos. Cristales bajo la arena.

Aún no controlo el pensamiento desbocado.
El resto de alientos sé reprimirlos. No si soy yo la que calla.

No, no quiero existir.
No quiero más día tras día, más estudiar, más sentir, pensar, soñar, luchar.
No le veo sentido a sufrir, ni a reír. No le veo más sentido a la existencia que el éxtasis del orgasmo de la creación. Ni el pecado, original o copypasteado, me sugiere la emoción.
De momento me entretengo esperando quien descomponga mi teoría y se alimente de mi cadáver.
Festín de cuervos, como no.


Aprender, de una vez por todas, que lo que no ha de ser, no ha de ser.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Lluvia de diciembre.

Me dolía mucho el pecho; y no crean que era en una de esas versiones figuradas que, en realidad, intentan expresar el sufrimiento interior, siempre alojado junto al corazón y nunca en un pie... en una oreja...

No, me dolía el pecho como si las costillas intentasen ocultarse dentro de mí. Lo más dentro posible.
Se me habían ido las ganas hasta de respirar.
Y estaba sola. Más sola que cuando la casa estaba vacía, por supuesto.

Durante un tiempo indefinido me odié más que de costumbre... Y eso que no había comido... aún.

Fue cuando empecé a sentir que merecía algo peor que el vacío cuando levanté el brazo y abofeteé mis mejillas. Recuerdo una vez cuando era pequeña... y la anécdota de cómo dejé de desayunar.

Sentí el calor palpitante en la cara.
Comencé a llorar.
Como cuando llueve en diciembre.


Cuando acabé no me dolía la cara, pero me seguía asfixiando el pecho.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Never alone



Cuando piensas que eres único.
Y descubres que tus pensamientos también inquietan al resto...
Entonces no te sientes menos especial...

...dejas de sentirte solo.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Despertar.


Pero no es por el aire, ni por el frío, ni por el sexo...
sino porque, al despertarme, pueda abrir los ojos y ver que estás ahí.


martes, 1 de diciembre de 2009

Agua.



Enciendo el grifo y me convierto en un cadáver varado.
El vapor se desprende de mi cuerpo como la piel muerta de la serpiente.
Asciende. Va al cielo, lo sé.
Espero viendo mi cuerpo bajo el agua. Casi parece hasta hermoso.
Espero a que el agua suspendida en el espacio y tiempo llene cada partícula de mi ser, de la sala.
Hasta que se forme una nube de ésas que anegan los pulmones.
Hasta que no respire más que agua. A mí misma.
Y sienta que me falta el aire. Hasta que la sensación de asfixia de mi cerebro me provoque el placentero orgasmo del ahogado.

Espero, porque, cuando llega ese momento. Cuando sientes que estás echa de vapor de agua, cuando tu esencia se ha volatilizado y contiene el aliento en torno a ti; entonces es cuando es imposible llorar, porque no saldrán lágrimas de tus ojos.
Eres agua.
Y el agua fluye, vuela, grita, canta.
El agua nunca falla.

Cierras los ojos.
Hace tanto calor que te vas a desmayar.
Sonríes. Ya no puedes verte. Ya no puedes pensar.
Ni en errores, ni en fracasos.
Tu mayor acierto, tu nueva vida, comienza ahora.
Corpúsculos de hidrógeno suspendidos en una invisible telaraña.

Eres agua.
La de la lluvia de tormentas. La de la nieve de un domingo.
La del océano enfadado y los charcos en los que nunca te dejaron saltar.

El grifo, sobre mi piel, casi quema.
Pienso que no puede haber más bella cicatriz que la dejada por el agua.
Quema, pero sólo casi...