martes, 26 de mayo de 2009

A tiro de piedra

Me asomo a la ventana.
Joder... seguro que esa caída me mataría.
Y no me asusta demasiado pensar así.



(Haciendo las maletas)

domingo, 24 de mayo de 2009

Some stupid boys III.

{Hann-chan~           [relaxed!!??] dice:

"Xk duerms n l suelo n lo se xo m gstaria acrt cmpañia y+ despues d sta noxxe... al principio a stad bien en el local xo luego.. a sido la mitica fiesta q dkae cn l tiempo, yo a ls12:00 ya staba pensando n la cma yme as dado envidia.. no la e podid dsfrutr y tmpco staba cn l anim dmasiad alto..xo se pasará ad+ tu siempre m animas^^ aer si ns vmos poronto!cuitat! 1 bso...^^" Enviado por Iñigo [patas] el 08-jun-2008 a las 2:24 am

. . .

Te odio. Te odio, te odio, te odio. [...]  …he vuelto a saber demasiado.}   

08 de junio del 2008.
ó 09 de junio del 2008... ya no lo recuerdo, fue una noche larga.

sábado, 23 de mayo de 2009

Some stupid boys II.

Deja caer el vaso al suelo; dirá que ha sido sin querer... pero lo deja caer.
Mira a su alrededor, mucha gente la mira, de la cabeza a los pies, donde se ha derramado toda la bebida.
Piensa en cual escogería para su venganza, cual le haría feliz, cuál le contaría las mentiras más bonitas... Piensa en ellos como un colectivo individual.
Los echa de menos, y está enfadada. Pero sobre todo los echa de menos.
Ha escuchado muchas historias, las ha leído, por eso deja caer el vaso, y todos la miran. Poco importa qué estarán pensando, la miran, y con eso le es suficiente para no pensar que se ha puesto guapa (una vez más) para nadie. 

Amenaza con caer, sólo porque le gusta que la cojan... le gusta el vuelo de su falda, sus pies sintiéndose ligeros.

Y el abismo ofrece todo eso.
Amenaza con caer, como "cayó" el vaso, y ahora todos la miran, y ella los mira, a todos los chicos estúpidos que no pueden escuchar sus latidos, burbujeantes, tristes, enfadados... 

Y tiene ganas de llorar por tercera vez en la noche.

viernes, 22 de mayo de 2009

Some stupid boys.


"Mira, se ha roto."
Observa. Pues sí, se ha roto. 

jueves, 21 de mayo de 2009

Carne Viva

"Cuando apenas sabía lo que era un libro, y mucho menos de lo que eran capaces estos, recuerdo que mi tía me dijo que lo primero que debía escribirse era el final; y desde entonces son pocas las novelas que pueden hacerme aguantar hasta la última página sin haber echado una previa ojeada a las cuatro líneas finales... me gustaba -y me sigue gustando- esa sensación de no comprender nada, una idea que va cobrando sentido alimentándose de conjeturas a lo largo de los capítulos, pasando de sospecha a certeza justo un instante antes que el resto de los lectores que hayan seguido el orden de lectura convencional. 
Bien, por ello, no empezaré mi historia desde el final, no querría comenzar nuestra relación molestando a aquellos que odian los adelantos. Sin embargo, y esta es mi opinión personal como curiosa, y no como ente literario, os incito a deslizaros furtivamente a las ultimas páginas, a la última línea... a mirarla casi en secreto; leerla, incomprensible, y regresar a este punto, de nuevo, con las ansias de saber qué se esconde entre el comienzo y el final que acabáis de descubrir, no de sentir..."


Todo el mundo falla. 
Y mis fallos son un rosario con espinas,
que se clava en el alma.
Se clava.

domingo, 17 de mayo de 2009

Genética de margaritas

Quería acabar el libro antes de que la nueva edad comenzara a parecerme demasiado lejana. Y, tratándose de Nothomb, aquella era una condición que no me costaría cumplir.
Quise dar por concluída mi labor antes de volver a casa, y por ello, duplicando mi tiempo de vuelta, leí mientras caminaba, dando gracias al cielo por no morir atropellada.
Como con cada libro de Nothomb, leí la última línea, que por costumbre ya había leído antes incluso de empezar el libro, lo cerré casi con solemnidad y esperé a subir las escaleras, a la densidad de mi habitación y mi música para permitirme llorar por, de nuevo, una historia que no era la mía.


"-Te quiero.
La pregunta es, ¿me quieres tú a mí?"

Sí, que siempre he sabido leer el pensamiento, dime tú, si te repondo que no, ¿qué haras?





¿Qué quieres que diga, que nunca has luchado por mí porque yo quise que nunca tuvieses que sufrir... nunca hacerte sufrir? Y resulta que esto es lo que me mata. Que no sé por donde empezar. Y tú no puedes luchar y ponerme de causa.

jueves, 14 de mayo de 2009

.dereferencia


No existe la nada si no hay punto de referencia.