sábado, 20 de junio de 2009

h(esa)elp


Y de pronto te encuentras corriendo desesperada, rescatando del viento las cenizas, con las maletas en la puerta, sumando historias.
De pronto el aguacero cae y desaparece, tiembla, gira, grita.
Y despertamos.
Sobresaltados.

Tenía la seguridad de que jamás me repondría. Por eso recogía sus cosas con lentitud, esperando que pasase el tiempo... rápido. 
Sentía dentro que no volvería a verte, a oirte... y cada iluminación de la pantalla del movil rompía una y otra vez la ilusión, inquebrantable cuanto más fuerte es la imposibilidad. 
El final? Eso no estaba hecho para mí, lo supe desde que, por primera vez, sentí de veras que mañana era la palabra más horrenda del mundo, y que YO no era motivo suficiente. 
Tomé un momento de reflexión. Otro. No tenía prisa por nada. 
El camino se bifurcaba en dos: Podía levantarme, sujetarme el pelo con una cinta, y coger el primer tren que me impidiese mirar atrás; o podía abandonar mis posesiones en un portal, en la estación, y correr jadeando hasta la puerta de tu casa, y besarte, y llorar... 
La simple duda hacía que supiera que no era el viaje lo que anhelaba. Y la duda volvía a regir mi elección. 
Permanecí indecisa en la calle; el calor se pegaba a la piel, penetraba hasta el alma. 
Es curioso... siempre creí que el alma era el corazón... pero a mí me dolía el cuerpo entero...

Lloré una vez más, y me hubiese gustado que fuese la última... Esta vez, entre todos los motivos, elegí el más mortal: había fallado, te habías ido y yo no había podido hacer nada... es más, te habría echado? Sí, lo más probable es que sí. 

Abatida, apoyé la espalda contra un muro de piedra. Supliqué por que alguien viniese a buscarme, a decirme a dónde ir, qué hacer. A prometerme que me curaría. 

tú querías que te dejase en paz... y dejase de llorar. Que me fuera lejos, y te dejase libre.
Yo quería... quería un final. Quería acabar con todo. Volver a cuando fui feliz.


"Cree usted que si uno se arrepiente de sus errores, puede volver a la época más feliz de su vida, y revivir eternamente aquellos momentos?"

Me hubiera gustado hacer más. Y siento estar estropeando todo cuando piso. Poco a poco, hasta que la tierra inerte se retuerza bajo mis pies.
Y entonces no habrá nada alrededor.

Así me siento; nunca creí en serio que este dolor fuese real.
Ayuda... por favor. 

viernes, 19 de junio de 2009

hard.




...Por las mañanas sin voz despertarás
abrazado a tu soledad.
marioneta qué sola estás...



domingo, 14 de junio de 2009



m.o.n.s.t.e.r

miércoles, 10 de junio de 2009

Aristocratic Boy

Disfrutaba con el arte del cortejo; ésta era su táctica: Primero fingía no poseer ningún interés, de echo mostraba cierto desdén general que disuadiera a cualquier dama que albergase esperanza alguna.
Tras eso despertaba el interés deslumbrando con sus múltiples encantos, potenciados por su inalcanzable actitud. Para, finalmente, acabar tumbándolas sobre un lecho de flores en el que cobraba su recompensa por ser vencedor del juego en el que él siempre partía con ventaja.




Y vuelvo a estar, más loco que de atar...

martes, 9 de junio de 2009

October confused rain


- ¿En qué piensas?

lunes, 8 de junio de 2009

El precio por la humanidad


La vio, y parecía un ángel. En ese instante juró que, primero, se esforzaría al máximo para obtenerla, que la colmaría de regalos, después.
Todo porque ella se mostraba desde el cielo, distante.
Cuando finalmente ella bajó de las nubes y posó su níveo pie en la tierra, sus encantos se volvieron terrenales, volviéndose tan comunes que parecieron haber desaparecido: sus cabellos dorados como el mismo sol se tornaron rubio cenizo, sus ojos de miel, castaños y su radiante sonrisa, vacía.
El precio por la humanidad.

Pasados cuatro años de la bajada del ángel, tras dos alumbramientos y un tercer varón en camino, la nieve caía en diciembre, ella cada vez se volvía más ceniza, más castaña y más vacía, y en esa misma ciudad él se aferraba unas carnes ceniza, castañas y vacías que jamás provarían los regalos del cielo, pero cálidas.


Ahora cierra tus ojos.
Corre, rasga la niebla, explora las ciudades, quema los focos e inunda las calles.

Ahora. Cierra los ojos.
¿Qué ves?

Nada.

sábado, 6 de junio de 2009

New Sky

Y de pronto... amanece.
Ha sido una buena noche.