miércoles, 10 de diciembre de 2008

Fairy tales


La atrajo hacia sí, secuestrándola de la luz de la luna.
- Dime, ¿cómo podría odiarte?
Perdida en sus ojos ella se preguntó si aquello sería un sueño. No podía quererla alguien como él; no a ella.
Sentía su piel cálida al contacto con sus manos. Casi dolía el contacto, tanto como le dolía mirar sus ojos, y verse reflejada en tanta perfección.


Y, una vez despierta incluso, el eco de su voz resonaba en su cabeza.
"¿Cómo podría odiarte?"

Regla número XVII
"La pulpa del zumo de naranja, limón o pomelo ha de ser tratada como un igual, y respetada a pesar de su textura"

martes, 9 de diciembre de 2008

too heavy



Pesado... muy pesado...
...Todo pesa demasiado.


...Quiero desaparecer debajo de la arena...

lunes, 8 de diciembre de 2008

Tal vez


Abrí los ojos, en mitad de la oscuridad.
Por quinta vez en media hora burlé al sueño y me encontré, desorientada, en aquella habitación de hotel, mirando al techo, como esperando ver una de esas cuatro estrellas que anunciaban en la entrada, en recepción e incluso en las toallas.
Nada.
Pensé en ti y, por quinta -o sexta- vez en treinta minutos, te eché de menos. Pero esta vez no miré el móvil para comprobar que no me llevaría hasta ti.
Di una vuelta, y otra, y otra.
Estiré las pestañas y conté las veces que respiraba mientras me acordaba de ti.
Perdí la cuenta, o tal vez me olvidé de respirar.


Abrí los ojos -de nuevo-, en mitad de la oscuridad.
Por octava vez en una hora desperté en la misma cama, con el mismo pensamiento y tu mismo olor clavado en la punta de los dedos de los pies.
Pero esta vez te escuché levantarte con un fuerte suspiro.
Escuché tu piel despegándose de las sábanas. Y el mechero encendiendo un cigarro, tal vez. A miles de kilómetros de mí te sentí tocar el frío cristal, mirar el móvil -ver cómo no-se-iluminaba- y volver a acostarte, echándome de menos.

Entonces cerré los ojos, tranquila, triste y abrazada a mi quimera, que habia venido a arroparme, por... no-sé-cuánta vez en lo que llevaba de vida.

Y entonces supe que te dormiste pensando en mí.
Bueno... saber es un verbo muy radical... digamos que eso es lo que creo, y más te vale no desmentirme.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Distance

- Dime, ¿qué es la distancia?
Él se recostó sobre su sillón, simulando adoptar una postura más cómoda; yo sabía que sólo buscaba tiempo para hallar una respuesta que me satisfagese.
Allí, perdidos en mitad del bosque, en sendos sillones de tela vieja, roja, el frío silenció mis dudas y heló sus pies.
Veíamos pasar el tren. Rápido, con prisas.
Y me cogió de la mano para calentar el color de mis ojos, y probar si así se definía, pudiendo darle un significado, y sólo uno.
- No me has respodido.
- No.
Resoplando me levanté de mi sillón abandonado y me desasí de él.
- Me voy, perderé el tren.
Apurando el cigarrillo, antes de que éste se consumiera de forma autónoma, entre sus dedos -los de la mano libre- me siguió, caminando por las vías del tren hasta donde yo tenía pensado marcharme lejos, muy muy lejos, y volver, mañana.
Todo porque podía irme más allá de lo que él era capaz de sentirme, pero no era capaz de estar mucho tiempo allí. Y se me deshacían los planes de futuro cuando me recordaba que me quería, abusando de una norma que él mismo creó, sólo dios sabe por qué.
Inspiré fuerte, quería imitarle, ser como él, mentir tan bien que todo el mundo descubriese la farsa. No sentir que, como siempre, con los viajes en tren, se me encogía el corazón.

Tú expiraste el humo de "El último"; y éste escapó de tu boca en forma de dragón.
Típico de ti.
El uno frente al otro, muertos de frío, los dos -pero yo más-, nos vimos reflejados en el otro.
- Adiós -dijiste, alejándote un paso, como si eso te fuese a ayudar. Como si me fuera a ayudar a mí.
- Hasta mañana.
Y ésa era de las promesas que no se rompen.


*
Abrió el reproductor, poniendo en marcha la lista de la banda sonora de "300".
Ésa película le recordaba a él.
Mejor dicho, el color dorado, la luz de espigas y la música de domingo le recordaba a él.
Porque estaba hecho de anocheceres de domingos y canciones intoxicadas.


"Cuándo fue la última vez que un simple de ja vu me llevó hasta tus brazos?
Cuándo, cuándo fue la última vez que te quisieron tanto?"

jueves, 4 de diciembre de 2008

...podías



...Y PUEDO

martes, 2 de diciembre de 2008

Papel de pared


Se resquebraja el papel de pared.
Se oxidan las tijeras.
Se me olvida tu voz.

Y todo como si nada.

Tormenta, como si no estuviese llorando.
Música, como si no quisiera gritar.
Palabras, como si hubiese aún qué decir.

No entra la luz de la luna.

Y van creciendo las espinas
entre el espejo y mi cama.
Rompe el refugio el invierno.

*

Entre arena, entre lenguas de fuego y sol hiriente.
Entre cimas, entre viento punzante y rocas afiladas.
Entre tierra, entre tumbas de helechos y prisiones asfixiantes.
Entre fango, entre gélida lluvia y profundos océanos.

Buscando a tientas el interruptor.

Esta es la época en la que yo me odio mucho... así que, que no cunda el pánico.


lunes, 1 de diciembre de 2008

December


...

·Se le podía ver sentado en lo alto de la colina que coronaba la entrada de la aldea, casi como si se hubiese puesto ahí a propósito, para protegerla y encerrarla dentro de aquel valle.
El pelo, que había vuelto a crecer, esparciéndosele por la cara, hondeando, furioso, al viento. Como siempre.
Pero ese día había comenzado a nevar.
Nevaba por primera vez desde que nació aquel niño de pestañas blancas en la aldea. El mismo niño que murió ahogado dos días después de que Angelus cumpliera cuatro años.
Angelus recordaba la nieve, pero no a aquel niño en especial.

Horas más tarde, cuando sus labios se había agrietado, congelándose en una sonrisa azulada, regresó a su casa, con las cejas escarchadas y la ropa empapada.
Sólo volvió una vez se hubo asegurado de que la luna salía, y no lo hacía llena.·


Hold me now my frozen heart.
I'm lost in the winter sleep.