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viernes, 28 de junio de 2013

Nocebo

Tengo un grito lejano enterrado en el pecho. Retumba mi voz en el abismo abierto por las montañas desiertas.
Tengo frío en las piernas. Una sonrisa eterna, que está doliendo de ser tan grande y tan falsa.
Música suave en los oídos. El corazón llenísimo, a punto de estallar.
Quiéreme, ¿me quieres ya?
Mira que rota estás, no tienes los ojos tan bonitos como para estar tan jodida. No eres lo suficientemente simpática. No follas tan bien.

Mírame, sé hacer piruetas al borde de este acantilado.
¡Que te vas a matar!
Huir no solo es de cobardes, es de malas personas. Justo como tú, ¡qué coincidencia!

Y aún resistes, que te lanzaste, espada en alto, contra el muro. Pensaste que la caída te mataría. Pero no. Ahí sigues. Es el peor momento: cuando estás metida en la bañera, a las seis de la mañana, abres los ojos. Sigues viva, y hay que afrontar la realidad, hay que quitarse la ropa, meterse en la cama, que pase el tiempo y pasen las personas que quieres, que hieres. Esperas la guerra para que la sangre sea ajena, para poder salvar a otros, para ser carne de cañón.

Tengo un grito lejano en los oídos. Una batalla sin declaración de herederos. Qué será de mí, o siempre de nosotros, para que sea tan impersonal que pueda huir en otro nombre.

Tengo frío en la cara. Quiero un abrazo, y un beso. Me siento fea si me tocan, pero se me va este frío. También me siento fea si no me tocan. ¿Lo entiendes? Es siempre así.
Tenemos las piernas para andar. Los ojos para mirar. Las manos para aferrarnos. El corazón para ser mejores. Escucho mis latidos y no suenan mucho mejor. Me estropeo con el tiempo, maldito engranaje esclavo.

Mira qué tonta eres, que no quieres afrontar tu propio reflejo. No tienes las uñas tan largas como para poder hundirlas en tu pecho. Ni los labios tan bonitos como para besar con veneno. No ríes tan suave.
Levántate, gilipollas, deja de mirar al cielo con los ojos vacíos. Tienes la maldición, la luz, la lengua de Casandra, la cabeza de Ophelia. La maldición, la fuerza. Ángeles caídos. No se va a abrir el cielo, no van a rescatarte y a llevarte arriba. Los de allí ya se fueron, vive con o sin ello. Tienes esta tierra, a veces infierno, a veces el recuerdo del paraíso. Deja de mirar al cielo con esos ojos tan abiertos, de tragar el sol por ellos.
Ícaro, el niño idiota, el niño valiente. Arde, levántate y arde, llevando tu melena en llamas por bandera. Tu corazón en la mano, late igual que todos, no hay señales de humo. Todos morimos, importa el cómo, el porqué. Muere cayendo al mar, siendo el guerrero que quiso llegar al sol. El espacio exterior es frío, solo Ícaro podía morir ardiendo, llegar lo suficientemente lejos. Diremos que su cadáver se perdió en el mar; por no decir que sigue allá fuera, libre.

Una vez encerré a esta desconocida en una caja, a golpe de lengua, de muslos, de alientos. Hoy la encierro como una madre que acuesta a un hijo, como se le cierran los ojos a un muerto. Buenas noches, monstruo. Nadie te ha dado vela en este, tu entierro.

Soy solo un hombre.

"Que me diga que hay más vida de la que puedo abarcar,
que me recuerde la urgencia de actuar.
Parce que moi je rêve,
je ne le suis pas"

Indulgencia

- ¿Sabes lo que hace esta droga?
- ¿Qué?
- Te obliga a sonreír, aunque llores, aunque te estés muriendo por dentro. Te obliga a sonreír hasta que duela. Y así te duele por algo mejor de lo que suele ser.

miércoles, 12 de junio de 2013

De hora en hora




Llorar por historias ajenas.
Ese es el dolor de la realidad.
Sentir el sufrimiento del otro,
ver en sus ojos el pozo que les traga.

Llorar.

Por estar ausente en esa guerra.
Es la frustración de ver morir tras un cristal.
Como si las lágrimas pudiesen curar y devolver la vida.
No me quedan más recursos que sentirlo,
triste, duro, oscuro y lejos.

Campos de batalla ajenos.
Siempre quise morir acompañada
en una empresa que no fuese la propia.
Mis guerras son poco dignas.

Y cuando no puedo hacer más que sentirlo
y ni siquiera es algo que pueda acariciar,
no me queda más que llorar
porque la vida no es justa,
y tú no te mereces esto
y yo siempre pensé que, si era verdad,
por qué no aparecía alguien para darme lo que sí merecía,
o consolarme y ofrecerme algo mejor.

Pero no hay vuelta atrás,
el conocimiento no puede negarse.
La desilusión no se olvida
y las cicatrices no se borran.
Solo podemos levantarnos,
porque la vida no es justa.

Siempre es una nuca que mira una nuca que mira una nuca.

Nadie se para a darte lo que nadie te dio antes.
Porque no tenemos lo que merecemos;
y no sirve de nada saberlo.

Lloro porque no se puede hacer nada
más que seguir adelante.
Excepto cuando no hay fuerzas,
que simplemente no se puede hacer nada.
Y ahí es cuando debería haber alguien
que nos forzase un abrazo
y nos salvase del abismo.

La piel me dice: vive, ahora
la urgencia de actuar
pero el mundo parece girar en contra.




Nada es para siempre,
dice mi tinta sobre la piel.
No dejes pasar lo bueno,
no dejes quedarse a lo malo.

jueves, 6 de junio de 2013

improvisando

Esa puta sensación de que no puedes seguir adelante.
De que no puedes con tu cuerpo,
contigo misma.
De que no quieres, que da mucho más miedo.
Que quizás estés ciego y rompas a tu paso.
Y no querer seguir perteneciendo.

Esa puta sensación de no poder reponerte
de cada puta palabra que te fue dicha.
De acordarse de todo. De que duela el puto pecho,
pero físicamente, en el centro.
El asma de los que yerran.

No saber con qué cara afrontar el día siguiente.
Necesitar desesperadamente un consuelo,
un abrazo, una confirmación.
No querer afrontar ningún día siguiente.

No sé sobrevivir a las palabras.
No sé sobrevivir a las decepciones.
No sé sobrevivir odiándome así.

Esa sensación de estar encerrada en la espiral.
De no querer vivir después de haber herido a tanta gente.
De no querer vivir con estas uñas, con estos ojos, con esta voz.
Porque no puedo huir de mí misma.
No puedo encerrar al monstruo, porque soy yo.

Y siempre estoy yo, frente al espejo,
buscando el punto débil
en el que clavar el cristal.
No quiero vivir en un mundo en el que exista yo,
así.
No quiero tener esto dentro toda mi vida.

Solo desaparecer,
callar,
cerrar los ojos,
apagar todas las luces y desnudarse.
Y entonces pensar que ya no existes,
que nunca lo has hecho.
Que la gente vive y sufre sin ti.
No sé vivir con la culpa,
porque no necesito más armas de las que ya tengo.

No sé vivir.



Y debería ser lo suficientemente buena, mejor, como para hacer algo con este sentimiento
pero no lo soy.
Solo estoy rota y aúllo.
No puedo hacer más que sentirlo.

miércoles, 22 de mayo de 2013

coup de grâce

Toda mi vida la he pasado perdiendo gente.
Siento que a todos los maté yo.
Necesito que alguien me cubra los ojos,
que me saque de aquí
y que me jure que todo saldrá bien
que me quiere, que me cuidará,
que ahora él se encarga
y que me de el golpe de gracia.

Nunca voy a escapar de mí misma.
Quería ser vista y cuidada
como creí que yo veía y cuidaba a los demás.
Pero echando la vista atrás
solo tengo un camino de cadáveres
que me acusan de no dejarles más
que el remordimiento
de haber visto nacer
la luz sobre su soledad.
Soy la que te da la vida y te quema la sonrisa.
La que te besa y se va de madrugada,
cuando más frío hace.
Y por eso tengo lo que merezco.

Yo ya tengo las tripas fuera,
yo ya he sido vencida en esta batalla.
No vengáis a decirme que no lucho
solo porque estoy aquí tirada,
mirando al cielo,
hablando de regresar a casa.
Lucho cada segundo que no estoy muerta,
lucho cada jodido segundo de mi puta vida,
porque yo siempre he sabido quién era.
Y si sigo aquí es porque lucho contra el destino
y contra la justicia.
Porque mala hierba nunca muere.

Si me dais más realidad me ahogo,
porque la llevo ya hasta el cuello,
aunque en lugar de agua me esté asfixiando
con el tallo de una flor.
Da igual.

No merezco nada bueno,
y de lo malo lo tengo ya
todo controlado.
Y lo que parecen destellos de despertar
puta compasión
solo son gritos del que no muere
y lo único que quiere es
ser vencido,
el golpe de gracia(s).



no llegar



Porque ese miedo a volverme loca
venía de estar aplastada contra el asfalto
de la realidad.

Y vivo toda la vida dando pena,
en silencio
para ver si alguien se compadece de mí
y me da el golpe de gracia.



lunes, 20 de mayo de 2013

valor


Valor,
ten valor.


sábado, 18 de mayo de 2013

certezas.

No queda nada.
No tienes nada.
No eres nada.


Y lo peor
es que vas a tener que vivir
con la certeza
de que esto es así
porque tú quisiste romperlo
todo.

jueves, 9 de mayo de 2013

Nemo

¿Y tú quién coño eres?
¿Y qué haces aquí?
¿Cuánto vales?
¿Quién decide
qué haces con tu vida mañana,
y al siguiente
y al siguiente?

¿Cómo se es libre?
¿Cómo se es?
¿Quién?

No somos nada, no somos nadie, ni somos de nadie. Somos esa persona que se sube a un autobús siguiendo la estela de otros. Esa persona que se agarra a las tablas de una casa ya habitada. Quien cierra fuerte los ojos e intenta dormirse pronto, antes de que del fondo del alma salga una voz.
¿Cómo estás? Cállate, déjame en paz.

Somos el eterno desconocido, el agua y sus misterios.

Buscamos que nos lean la mente y el corazón, que nos pongan nombre, que nos den forma; para poder huir así de tener que hacerlos nosotros mismos (y no es que no sepamos las respuestas, es que queremos nuevas).

No somos amos y señores, no somos avasalladores. Somos más bien devorados, avasallados. Nos tragan, nos encanta; pero pasamos sin pena ni gloria, como debe ser.

No somos nadie, no somos nada, de nadie. Ni debemos serlo. Algunas personas están para quedarse, para arreglar, para arraigar. Otras están para huir, para buscar, para gritar en mitad de la calle, en letras de canciones rasgadas, que quieren ser encontradas.

Otras, simplemente, están, perdidas. Siempre.


Va a subir la marea.
FUCK OFF

(pero qué mentira más gorda)


De acero soy de la cabeza a los pies
y  el cielo es solo un trozo de mi piel.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Pánico

Tantas ganas de correr atrás.
Tan atrás que pases por tu primer amor, por tu primer día de escuela, 
por tu primera tormenta de verano y tu primer despertar acompañado de otros brazos,
por tu primer desengaño y por el último,

y llegues al útero, a la nada.



Así de atrás.




Te sientes mal,
sientes que has roto algo bonito
(no hay perdón para eso,
de nuevo).


Y no te quedan razones

jueves, 11 de abril de 2013

El infierno es aquí

He sido valiente para compensar mi naturaleza cobarde. No sé jugar.
He sido primavera para compensar los abriles que son octubres disfrazados. No sé brillar.
He partido y repartido mi corazón para compensar las grietas que abrí en pechos ajenos. compensar. recompensar. volver a compensar. A veces ni rerererecompensando compensamos.

Sí, más que odiar la gente se lamenta de mí. Soy patética, que para mí significa que causo pena, que causo risa, que me ven.

Todos tenemos ese olor, esa piel, esa canción, esa luz que son el nombre que le hemos puesto al dolor, para llamarlo cuando necesitemos querer morir, porque quizás hemos vivido demasiado, y demasiado pronto, y demasiado rápido.

No me gusto en el espejo.
Dicen que los ojos son el espejo del alma.
Mi alma tampoco se gusta en el espejo.

Soy un monstruo.

En silencio es como más cálido se llora.


Si lo pienso bien nunca he ayudado a nadie. Y he roto a mucha gente.


martes, 9 de abril de 2013

Lo suficientemente claro.

Una vez un ex me dedicó Turnedo, capté la indirecta, lloré. Pero no lo asumí, supongo que no lo creí.
Hoy quiero dejar esta vida, este cuerpo, desaparecer. Que me lloren o no, da igual, que le duela a quien se queda y no a mí.

En mitad de una calle de lunes, me siento en el suelo, lloro, escribo. Estoy haciendo tiempo por si alguien sale, corre a salvarme. Pero qué va, esas cosas solo pasan en las películas que se tragaron mi voluntad.
Soy plenamente consciente de mi cuerpo, gracias. Intento vivir con ello, sobrevivir. Intento no destruirme porque tendré que soportarme toda la vida, esta cara de hija de puta, este cuerpo deforme, estas piernas, estos pechos. Puedo, en un segundo, convertirme en un monstruo, pero tendré que sobrevivir, e ignorar que jamás podré quererme, porque soy consciente de mi cuerpo, más aún de lo que tus manos o tus ojos puedan llegar a sentir y a ver.
Me llevo a cuestas cada día, gracias por la información, pero ya lo sabía. Todo lo malo que tengas que decir. Dilo. Pero ya lo sabía, y lo ignoré, porque falta una gotita para que el agua se desborde, y yo caiga por el acantilado.

Sigo esperando, pero no va a venir nadie. Me siento una mierda. Siento que mi vida no merece la pena, que no sé más que herir y mentir. Me levanto y ando, ando literal y metafóricamente. No pinto nada aquí, ni aquí, ni allí ni en ninguna parte. Quien no es capaz de quererse a sí mismo no pinta nada ni en su propia alma. Y dejo atrás música, un vaso lleno, una mirada gacha, un silencio incómodo... La sensación de ser mala y de no pertenecer. Debería irme. Si fuese más valiente me borraría del mapa.
Lloro, gimo, no grito, porque mi garganta está cerrada. Gritaría. Gimo. Lloro.
Me siento sola y vacía. Y equivocada, tan equivocada que no puedo volver atrás, y sólo me queda la salida fácil o la salida correcta.

Me queman las mejillas de tanto llorar. No puedo con este peso, no puedo con esta culpa, no puedo con ese daño. No debí haber entrado nunca en vidas ajenas que no me necesitaban. No puedo seguir adelante. No puedo sobrevivir más noches como estas. Tengo un grito de auxilio en la garganta.
Todos tienen sus vidas, nadie me necesita en profundidad. Y si no lo hacen, yo no puedo necesitar a esa gente que tanta falta me hace...
Me siento sola, me siento triste, me siento abandonada, me siento estúpida, me siento rota... No se puede aspirar a más, soy el vivo retrato de la mierda, por dentro y por fuera.
Pura fachada que esconde un flan, una inseguridad, un corazón negro, una necesidad de agarrarse a algo tan fuerte que puede que, sin mi tabla, me pierda para siempre.

Hoy, si fuese por hoy, desaparecería. Porque sé qué es lo que está bien, que no tengo un sitio real, ni siquiera creo ser una persona real.
Yo también me duelo.
Pero el culpable no tiene derecho a perdón.

Aprieto la mandíbulas, quiero morir, que me explote la cabeza.
Soy suficientemente consciente de mi cuerpo, de mi alma, aunque me haga la loca; tan consciente que me duele respirar, que me cuesta salir de casa, fingir seguridad, fingir felicidad.
Y aquí estoy, congelándome en mitad de una cuesta, de una calle con el asfalto mojado, esperando que me vengan a buscar, porque al llegar a casa estaré perdida en mí misma, y esta noche no puedo salvarme, quizás ya no pueda hacerlo nunca más. Me rompo, me jodo, me odio. Me va a explotar el pecho, lo siento de veras, la garganta, la cabeza, todo me va a explotar. No puedo seguir.
Aprieto los dientes tan fuerte que espero que me explote la cabeza. No quiero morir, no quiero vivir. Ni una cosa ni la otra. Sólo quiero no volver a sentir esto, no volver a sentirme rota, jodida y solísima. No quiero seguir viviendo si es así.
Siento que no pertenezco a nadie ni a nada. Me siento sola. Nadie me quiere curar, nadie puede. Deberíamos arreglarnos nosotros mismos, pero en noches como hoy necesito un mecánico. Alguien que me guíe, que me mienta, que me prometa.

No puedo parar de llorar. He perdido. Me he perdido. A pesar de mis esfuerzos me siento sola, me siento vacía, me siento floja y fea. No puedo vivir si no puedo soportarme. No puedo vivir si me duele cada segundo de más.
No tengo nada más, nada especial, nada diferente. Sólo este vacío que todos llevamos dentro, que a mí hoy me ha ganado, me ha consumido, y me ha hecho llorar hasta hacerme daño en la cara. Todos estamos rotos. Por eso yo no tengo a nadie.

Si va a ser así toda la vida ya he tenido suficiente.
Mi cuerpo ya ha tenido suficiente.
Mi alma ya ha tenido suficiente.
No puedo seguir así.

¿Es lo suficientemente claro?

sábado, 6 de abril de 2013

Escuchaba la lluvia caer

Miro la puerta de salida desde el sofá, y me dan ganas de correr.
No es una puerta de entrada, no es una puerta principal. Es una puerta de salida.

Soy igual desde hace años,
cuando es tarde, por la noche,
y tengo sueño,
me entran ganas de llorar.

No me juzguéis,
estoy cansada de ello.
Del miedo,
del frío.

No me juzguéis,
ya tengo bastante conmigo misma.





Que solo quiero un abrazo,
y silencio y comprensión.
Calor.
Si no duermo querré desaparecer,
porque cerrar los ojos es mi forma de borrarme del mapa.



¿Llovía? No me acuerdo
yo escuchaba la lluvia caer


sería algo roto
al arrastrar los pies

lunes, 25 de marzo de 2013

Gas

Puedes encerrarte en este edificio milenario,
a oscuras.
La ge es una o rota.
Y seguirá siéndolo.
Podrías meterte debajo de las mantas y no salir.
Encerrarte en otro edificio milenario.
Ser una ínsula.
Podrías.
Quizás hibernes, hasta dentro de un par de primaveras.
Quizás te pierdas
estos años,
esperando que alguien te encuentre.
Quizás te re-conozcan,
te descubran,
te descuidas.

Puedes enterrarte bajo la lluvia,
dejar que te arrastre el río,
Ophelia,
Apheleia,
Opheleia.
Puedes dejarte aplastar por este cielo duro,
blanco y gris,
pesado.

Todo seguirá igual:
este invierno seguirá durando más de lo normal,
y las flores del cerezo florecerán contra su voluntad.
Moriremos todos, completando el círculo,
al final.


Tengo una piedra en el pecho,
 y pies para no ir a ningún lugar.
Una piedra y aguas negras
que lo anegan todo,
la realidad.


viernes, 22 de marzo de 2013

Ícaro

Cómo explicar lo inefable,
lo intangible,
el vano fantasma de niebla y luz.

Que añoro las alas
y añoro cuando no éramos más que soñadores,
ahogándose en el mar,
juntos,
cogidos de la mano,
porque no sé si ese día nadaré.

Quiero un abrazo,
un sentimiento profundo,
hasta el corazón,
hasta el sol.

Y en el fondo de la boca
siento que eso no existe
¿y entonces por qué tanta fuerza
en el creer?
¿por qué veo la magia
en cada parpadeante farola?

Me siento más allá de mi cuerpo,
de mis labios,
de mi aroma.
Más allá.
Me siento fracasada,
corrupta,
envenenada.

Y así de rota, de vacía,
reivindico mi derecho a sonreír;
quiero que me cojan en brazos.
Ser única,
ser un dios.

Es algo así,
este nudo,
esta necesidad.
Quiero luz,
abrazos,
ser mejor.

Quiero el presente
más que el futuro.

Y quiero morirme
y dejar este cuerpo
para no tener que vivir
una nueva derrota.


Que me trague el sol
y mi imagen permanezca
en la memoria,
incorrupta.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Cenizas a las cenizas

Siempre he sabido jugar a un juego que consiste en quemarlo todo.
A veces se queman cimientos, madera o relojes. Otras veces quemamos las cenizas.

Lo más bello del juego es ver cómo las ascuas se arremolinan con el viento y se van, lejos.
Porque la materia ni se crea ni se destruye, pero con una mano (blanca) en el corazón, yo puedo jurar que la ceniza se huye.

..

Llegas a casa y ni te quitas el abrigo. Como si quisieses irte, a otro lugar. A pasear entre el frío que exhalan las baldosas. Esta es otra de las cosas a las que tenemos que atrevernos; pero no lo hago. Muero un poco, me enfrío un poco. Mis brasas se disgregan entre la multitud, parpadeo y brillo antes de apagarme y desaparecer.

Con el sueño, con el gris, con esta lluvia que no es de verano ni de otoño... piensas en que cuando amanezca estarás curada, en llamas... y sino es que no tienes remedio y no quieres curarte.
Es de estas noches de luna fea, en la que ni siquiera te importa que llegue el día o no, simplemente estáis tú y tu abrigo, música. Y nada más.

..

Porque yo siempre me rijo por un estricto código cortés.
Me acuerdo de muerte entre las flores. Cierro los ojos.
Me han robado las palabras, no las han copiado, no las han cogido prestadas; ahora ya no son mías, ni ellas ni sus sentimientos, ni la luz que me alumbraba. Quiero robarle la luz a esta llama.
Me han robado las palabras (mágicas) y ahora las usan sin mí. Es la revolución industrial.

Hoy me repliego, ni ascuas, ni llamas, ni chispa. Me repliego hecha barro y cenizas.
Hoy, quizás solo hoy, me duelo de esta luna llena...

...que no me dejó más que el remordimiento de haber visto nacer la luz sobre mi soledad.


(sigues sin quitarte el abrigo quizáhuyasdelpaís)


miércoles, 20 de febrero de 2013

Be mine

- ¡Como si unas personas pudiesen pertenecer a otras!
- No es una cuestión de posesión física... es más bien figurada... Como si deseásemos que esas personas nos quisieran tanto que fuésemos los primeros en su vida, en sus pensamientos...
- Eso es acaparar, y poseer.
- Sí, pero no es tener siempre a esas personas, es el saber que vales lo suficiente como para que alguien te quiera de esa manera.

- No sabrías ni qué hacer con alguien así.
- Ya.


Que te cuiden, como si el (su) mundo se fuese a romper si no estás,
como si pudiesen leer en tus ojos ese algo que perdiste, y que has echado de menos (y echarás) toda tu vida.
Hacerte mejor, por dentro y por fuera. 
Ser esa persona, a las 4 de la mañana, corriendo a una casa, a rescatarte a ti misma, como si no fuese tarde ya.




Quizás sí deberíamos aprender a ser dioses
(o, al menos, héroes). 




Que yo también me duelo

domingo, 17 de febrero de 2013

to need

Estar perdido es necesitar

a Amanda Palmer y su Hallelujah un sábado por la noche.

Un beso, bajo el agua helada,
como si fuese oxígeno.
Un baño que dure horas, para mudar de piel.

Un libro que leer,
que te devuelva la esperanza.
O esa película que te han recomendado
y quizás sea la que tuerza o encamine tu vida.

Un abrazo,
dormir,
tal vez soñar.

Necesitar ser necesitado.

Estar perdido es querer salir de uno mismo, para no volver.
Es querer llorar para expulsar desde al alma a las ideas,
para que no vuelvan.



Y a veces me siento tan perdida que parece que yo sea mar y no náufrago.
Tan perdida que no puedo volver a mi hogar. Que todos se han ido y de donde puse mis pies ya no quedan más que los recuerdos de las pisadas.
Porque yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa
dejadme subir al menos
hasta las altas barandas.
Y aquellos que me hicieron se han deshecho, y me siento parpadeante en mitad de una ciudad abandonada.
Que se me rompe la voz de gritar ante el espejo. Y mi único anhelo es ser parte de un algo que me lleve lejos de mí, y más cerca de otros, sus vidas, sus historias... poder arreglar lo que en mí se rompió y se perdió; poder ser mejor, en cierta manera... desde lejos, desde fuera. Poder ser mejor.


Now I've heard there was a secret chord
That David played, and it pleased the Lord
But you don't really care
for music, do you?
It goes like this
The fourth, the fifth
The minor fall, the major lift
The baffled king composing Hallelujah


Hallelujah…

Your faith was strong but you needed proof
You saw her bathing on the roof
Her beauty and the moonlight overthrew her
She tied you
To a kitchen chair
She broke your throne,
and she cut your hair
And from your lips she drew the Hallelujah

Baby I have been here before
I know this room, I've walked this floor
I used to live alone before I knew you.
I've seen your flag on the marble arch
Love is not a victory march
It's a cold and it's a broken Hallelujah

Hallelujah...


There was a time when you let me know
What's really going on below
But now you never show it to me, do you?
And remember when I moved in you
The holy dove was moving too
And every breath we drew was Hallelujah

Hallelujah...

Maybe there's a God above
But all I've ever learned from love
Was how to shoot at someone who outdrew you
It's not a cry you can hear at night
It's not somebody who has seen the light
It's a cold and it's a broken Hallelujah


Hallelujah…

You say I took the name in vain
I don't even know the name
But if I did, well really, what's it to you?
There's a blaze of light
In every word
It doesn't matter which you heard
The holy or the broken Hallelujah

Hallelujah…


I did my best, it wasn't much
I couldn't feel, so I tried to touch
I've told the truth, I didn't come to fool you
I'll stand before the Lord of Song
With nothing on my tongue but Hallelujah

Hallelujah…