Un amanecer violeta
intempestivos días de sol.
Luces en ventanas ajenas.
Miro atrás y veo una ciudad perdida
pero yo ya no soy yo
y nada vuelve igual del infierno.
Mis bellísimas cenizas entre flores
olvidadas.
Porque yo ya no soy yo
y no hallaré la vida que busco.
Hallaré otras miles.
Hoyaré la tierra
que piso y habito.
Hay otra habitación donde existe
todo aquello que no es.
Se recortan las siluetas de los edificios
contra un cielo malva.
Del color de las hortensias
de la casa que lloramos.
Vive en mí cuanto se ha ido.
No hay un camino de vuelta a mis entrañas.
Solo continuar el legado.
Los ojos de bruja
cuidar esta casa
el cielo de hortensias
tórtolas que cantan.
La vida que busco
elusiva
solo la hallaré si abro mis venas
si mana mi historia
mis herencias.
No hay un lugar al que volver,
hay una persona,
cientos.
Casi estamos al inicio o al final.
Casi es primavera
Otro invierno sorpasado.
Me sorprende esta paz
esta claridad.
He hallado otras vidas
inimaginables.
No siempre hallamos la vida que buscamos
pero siempre hallamos
siempre hay
vida.
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