miércoles, 8 de enero de 2020

Ellas

Blandiendo
espadas de fuego
veinte valquirias
con un mismo nombre
me llaman al combate.

Son las ruinas de un dogma,
herederas de una religión extinta.

Todas con la misma máscara,
me acogen,
me dan un nombre.

Ya he habitado antes sus muros.

Y me dejan marchar,
con una promesa en los labios.

Vuelvo a su templo,
pero quedan solo escombros

y un ojo gris que me mira
entre las grietas de la madera,

y unas uñas cansadas que arañan
alguna pared lejana.

viernes, 3 de enero de 2020

Amar demasiado la vida.

La estética del mal
era un grito
oscuro y profundo
desde un pecho abierto.

No queda en los pliegues de la existencia
la luz de las tardes de verano
que tanto anhelo.

Ni queda la ignorante certeza
de la bondad, de la belleza.

No queda más que la verdad,
desnuda,
repulsiva y triste.

La realidad del invierno,
el miedo, el fin del cuento.

Amar tanto la vida
que no puedes soportarla
así.