martes, 16 de junio de 2026

Deriva continental

Hay algo roto aquí

se ha colado por uno de esos agujeros que tienen los calcetines.

Era un agujero pequeño, al principio.

Nunca lo remiendas o lo tiras a tiempo.

Siempre es un agujero tan pequeño,

tan nimio.

Hasta que ya no lo es.

Y un día queda latente que tu calcetín ya no lo es

es un abismo insalvable

una prenda inservible

una tobillera para pies

donde antes fue cobijo.

Y por esa ausencia ha entrado un segundo roto

algo aún menos obvio

un átomo tembloroso

el primer clavo de un ataúd

que es el clavo de la cuna

del abuelo del carpintero

que construirá este continente

para ese contenido. 


Se ha roto

y eso que estaba ya roto de antes.

Una grieta tal que deja de ser grieta

para convertirse en cordillera


No podemos escapar de nuestro propia

deriva continental. 


Probablemente

seguirá rompiéndose

como todo lo que no se remienda a tiempo.

Siempre podemos tirar 

que es aceptar que lo roto seguirá rompiéndose

allá donde no podamos ser testigos de ello.


De cualquier forma

hemos alcanzado el punto de no retorno.

Somos demasiado ajenos todos

ya no nos reconocemos los unos a los otros

ni en el espejo.

Qué pensará el calcetín cuando ya solo es agujero.

¿Sigo siendo yo? ¿O fui también siempre esto?


No hay comentarios: