lunes, 12 de mayo de 2008

atatakai



Porque si hablamos de nana, a mí se me encoge el corazón...
y aún no comprendo muy bien por qué, pero es esa añoranza que calienta hasta parece que quema y, sin embargo, no deja nunca herida.
Y es porque guarda una belleza insoportable.
Esa calidez, cuyo nombre en japonés tanto me gusta: atatakai... es la calidez de sentir su mano...

“I was happy anywhere, where I could see the ocean.”

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Creo que, como regalo de cumpleaños, volveré a ver nana... y me permitiré llorar toda una noche :D
también, siendo avariciosa, pediré un poco de olvido y perdon :)



sin atreverme a tomar su mano, en uno de esos roces casuales sentí su calor...
y lo guardé en mi memoria por mucho tiempo, sabiendo que ése sería mi único recuerdo.
Aún hoy pienso un poco en esa sensación y una lágrima huye, queriendo encontrar algo mejor.

~ marea de silencios y olas rompiendo contra mi cuerpo ~

domingo, 11 de mayo de 2008

Como siempre, tarde y mal.

Ella se tendió sobre el suelo, bajo un árbol tembloroso y un cielo que se deshacía, en forma de agujas de agua helada.
Y entonces, sin motivo aparente, las lágrimas acudieron en su rescate y se besaron con el agua que recorría su rostro.
Porque si lloraba olvidaba un poco el porqué lo hacía (así dolía menos).
Y, viendo la caída del espacio sobre ella, tras las trémulas hojas de un árbol demasiado pequeño para comprender la crueldad del mundo, apareció aquel a quien, en un pasado, tantos momentos como aquel había dedicado. Tantas oraciones en su nombre. Tantas palabras para no decirle nada, tantas esperanzas de lo que no fue... Y ella sólo se sentía morir, tendida, sintiendo el pelo mojado sobre la cara, sólo quería que todo pasara y el agua la arrastrara con ella.
Él se acercó como a ella tan feliz la hubiera hecho en un pasado (pero ya no le esperaba). Y, como siempre, tarde y mal, se pidieron perdón en silencio, se dijeron verdades con la mirada y prosiguieron su camino, dejando todo el pasado en paz, y con el corazón repleto de nuevos nombres y dolores.
Ella lloró. Aunque no fuera por él, o aunque ahora él tuviera otro nombre y otro rostro...
Porque, como siempre, tarde y mal, sabía que volvería a reconciliarse con su alma, una noche de ésas en las que no quedan nada.

Como siempre, tarde y mal.

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tiempos de reflexión.

Porque no.

tic tac tic tac

viernes, 9 de mayo de 2008

Drogadiccion


21 gramos.
21 gramos de alegría que se escapan como arena entre las manos.
21 gramos que el tiempo desperdigó y que yo he de ir recolectando, arrancándolos de la gente, de las noches y los días. Mendigando gramos, sonrisa a sonrisa.
21 gramos pesa la felicidad eterna y las noches de muerte.
21 míseros gramos que, así como parecen aplastarnos, vuelan libres dejándonos a solas.
21 gramos, ni más, ni menos. Para todos, buenos o malos, 21 gramos de conciencia que, en un último aliento, se desvanecen, borrando su recuerdo de la faz de la tierra. 21 gramos que, a pesar de, simplemente, desaparecer, estarán presentes en los 21 gramos de alguien que aún conserve recuerdos de quien fuimos, tan grandes, tan lejos, tantos caminos... y todo se hizo, se superó y se construyó con tan sólo 21 gramos...

Una drogadicta que sólo quería sus 21 gramos de felicidad. Sus 21 gramos de conciencia...
Robando y mintiendo, sólo para lograr un gramo más... sólo uno.

Y bien... ¿cuanto pesa tu alma?

miércoles, 7 de mayo de 2008

Cuando tú te fuiste...



Me callo lo que hay, y lo que hay es lo que toca; Y pa tocar el corazón es mejor no abrir la boca.

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Te vi marchar, sin ser consciente de que realmente no volverías.
Fue años después, al descubrirme a mí misma sintiendo cada noche tu ausencia... al anhelarte...
Creí que te habías ido, pero nunca fue así, pues en tu ambigüedad, tan impropia en los demás [y es que algo te tenía que hacer especial] siempre estuviste a mi lado y nunca conmigo. Y tras tu marcha, como si tu recuerdo quisiera recompensar todas las lágrimas que derramé cuando nos encontrábamos espalda con espalda, sin que tú lo supieras, me mecía tu sombra.
Te vi marchar creyendo que volverías y aún no he dejado de esperarte los días en los que llovía cálidamente, ésos que tanto te gustaban. Porque aún busco al cruzar la calle a alguien que se parezca a ti desde atrás.
No pude despedirme... aunque si lo pienso hoy, en uno de esos días en los que me asomo a la ventana por si regresas, tampoco te hubiera dicho cuanto te escribo en las noches.

martes, 6 de mayo de 2008

Probable <--> Posible

Y descubrí demasiado tarde que "posible" no era lo mismo que "probable".

Porque yo ya no tengo fuerzas.
Tú, háblame de cosas imposibles y yo haré reuniones secretas con ositos de gominola.
Y suicidios colectivos de chocolate en nombre del invitado especial que nunca llega.
Porque yo ya no tengo fuerzas.
Las malgasté hablándole a un muro en el que escribí tu nombre.
Las malgasté pegándole al muro cuando éste no me contestó.
Las malgasté llorando sobre el muro, al ver que no podía herirlo.
Y pidiéndole que regresara a un estado que jamás le había pertenecido.
Y dibujando mil historias más a su alrededor, por si eso le hacía más feliz.
Y estudiando un muro que a mí se me antojaba cambiante.
Y al final era todo un [macabro] juego de sombras.
Y es por eso por lo que ya no tengo fuerzas.
Y es por eso que todo y nada.

Porque descubrí demasiado tarde que "posible" no era "probable" y se asemejaba más a "im-posible".

Así que háblame tú, espléndido muro al que no le lacera el viento en su maullido, háblame como en un milagro y cuéntame sobre lo probable. Me cansé de lo posible.
Porque yo ya no tengo fuerzas.

lunes, 5 de mayo de 2008

Punto y... aparte.

.
Soñé con él.
...
Pero los sueños sueños son.
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Y en realidad, me descubro, aterrada, sabiendo esa innegable verdad.
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Porque no pienso demasiado en ello –no me gusta-.
. . .
Pero él no llegará.
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Y no lo digo porque esté triste o desesperanzada.
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Simplemente es algo que se sabe y punto.
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Con una certeza tal que siquiera cabe lugar a un planteamiento.
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Como el hecho de un nuevo amanecer tras la última caída del sol.
. . . .
Y sin embargo dudé.
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Durante un instante que me hirió y cuya cicatriz siempre llevaré conmigo.
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Vacilé creyendo poder ganarle la partida a la realidad.
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Mas, ahora, sin necesidad alguna de palabras o actos, se me antoja tan imposible el sueño...
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Que simplemente lo espero, sabiendo que no llegará.
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Con la total y absoluta seguridad de que no lo hará, a mi pesar.
. . .
Y quizá también al de a cuantos he contado esta historia y, tal vez, sientan lástima.
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.
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Sí, soñé con él… y no sólo anoche… cada vez que la oscuridad me brinda un descanso sueño con él.
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Sueño así como siento.

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Pero no vendrá; lo sé.
Tú lo sabes.
.-.-.
No hay dragones para muchachas que no son princesas.
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Ni unicornios para granjeros…
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Siempre ha sido así y, por lo tanto, nada me indica que eso vaya a cambiar.
.
No los hay y punto.

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- Y punto.
-Final?
- ... Es que... eso es taaan... definitivo...

Punto y aparte.

domingo, 4 de mayo de 2008

When the night is coming...

A falta de una persona con la que tratar este tema, y de la hora propicia para el mismo, reuní palabras apenas esbozadas en miles de papeles desperdigados por el escritorio y, teniéndolas como testigos, jueces y verdugos de cada acto y pensamiento de mi existencia en aquellos últimos meses, comencé la disputa por el terreno robado [ya que, por su gran valor, no podía considerarse aquel delito hurto].

Pasaban siempre varios minutos de la media noche cuando, el ladrón, silencioso, irrumpía en el pecho, robando el calor y la calma que se cobijaban en el hogar, a la espera de que amainara el vendaval. El ladrón caminaba despacio, sin hacer ruido pero sembrando a su paso la oscuridad de miles de amapolas negras, marchitas, agonizantes... Y tras de sí, aún se puede percibir, unos instantes después de sus pisadas, la gélida estela de cuanto despoja a su paso, que con su frío aliento y ahogados gemidos encuadran en un marco de nerviosismo la respiración sosegada del dueño del lugar, que duerme aún.
"Pum pum, pum pum"
Ajeno en su ignorancia, el corazón, latiendo con la desgana de quien hace mucho que dice haberse resignado y, sin embargo, ojea fotografías cada noche, queriendo no olvidar... por si acaso, no se percata hasta que la luz del día destila, lentamente, por la ventana, tras los párpados, de la ausencia de despertar anhelando unos ojos en los que reflejarse.

...
Los jueces, el público, los testigos, letrados y verdugos guardan silencio y esperan su propio veredicto, expectantes.
Un poema de amor, escrito tiempo atrás, para alguien que acabó no poseyendo ni siquiera un nombre o un rostro, me lanza una mirada que no admite réplica alguna.
Soy declarada culpable para el regocijo de un corazón cuya mayor diversión en esta noche es castigar a la persona que hace que tiemble y suspire al menos tres veces cada día. Me hacen pactar una pequeña tregua y dictan una orden de alejamiento entre quien llegó a ser mi baúl de sueños y yo... -no la cumpliré y lo saben-.
Un par de cuentos, un puñado de frases inconexas y siete versos asonantes, sin más métrica o rima que los susurros de una musa alcohólica, asienten con vehemencia ante el decreto de los más sabios manuscritos que, yo misma -para mi mala suerte ahora-, redacté, línea a línea, verso a verso y punto a punto, en aquellos tiempos en los que aún escribía por alguien.
-Creo que en el fondo ellos [todos] sólo están enfadados porque los olvidé, o eso les dije-.
Recojo -aparto, tirando cuanto encuentro en mi camino, al suelo- mis sueños y hago un poco de espacio para el teclado que, en un enfado con el ser que respira en forma de tambor, hará de cuna para nuevas divagaciones acerca de temas insulsos y vacuos que simplemente me ayudan en los momentos en los que mi corazón se niega a responder y siento su reproche aferrarse a mí, como la niebla que lame los nombres de las lápidas olvidadas.