martes, 9 de febrero de 2010

Flowers ocean.


No tienes tiempo ni para pensar.
Saltas por la borda.
Caes sobre un lecho de flores (el mío).

lunes, 8 de febrero de 2010

Yo hablo.


- Sabía que estarías aquí.
- Hmp.
- ¿Que haces?
Con un movimiento de mantas y cojines se desentierra una cabeza hasta la altura de los ojos, y de las profundidades del edredón suena su voz cubierta por las paredes acolchadas.
- Pensar.
- ¿Pensar? -repite ella sorprendida- Y dime entonces, ¿qué has pensado?
- No lo sé, no puedo pensar nada.
- Claro, es normal.
Duda un segundo, sabe que ahora viene una de esas verdades que la dejará pensando otro buen rato.
- ¿Por qué? -se atreve a decir al fin.
- Porque ¿cómo llegarás a una respuesta que no quieres saber?
Asintiendo en silencio vuelve a hundirse entre almohadas.


Desde dentro de su cápsula temporal murmura algo indescifrable.
Quizás fuese algo de relevancia. Quizás sólo un bufido.

When you see it...


Palabras, imágenes y canciones que hablan más de lo que nunca he sabido vocalizar yo.
Ideas captadas.
Sentimientos asimilados.


Y un "vale, me doy por aludida"

"Y que mi luz te acompañe,
pues la vida es un jardín
donde lo bueno y lo malo se confunden..."

El no saber elegir me lo guardo sólo para mí, llamémoslo atisbo de humanidad.

domingo, 7 de febrero de 2010


No todo el mundo sabe contar hasta 10.
Pero todos aseguran haber amado.
Y el que no, luce su ausencia como una estampa virginal e inocente.


No es como no haber crecido, tampoco es como haber sido feliz.
En comparación, no haber amado (o creido amar) es algo así como decir que uno vive exento de la asignatura de vivir.
No pasa lo mismo con otras facetas de la vida.
El que no tiene miedo es un valiente.
El que no tiene dinero un estoico... o un mendigo.
El que no tiene sexo, casto.
¿Pero el que no tiene amor?
No es que esté solo, no es que tenga miedo, ni que carezca de objetos de valor... no es que no sienta la mordedura del deseo...

E incluso aunque uno vea una estupidez eso del amor, siempre acabaremos imantados... como si la polaridad se invirtiese en nosotros, atrayéndonos unos contra otros.
Los que saben sumar con los que no tienen miedo.
Los eclesiásticos con los que no aman.
Y partículas eléctricas giran en torno a nosotros.
A vos.


.changes the polarity.

La elegancia del erizo



Como el protagonista de la película de hoy, quiero abarcarlo todo.
Y mis manos se quedan pequeñas... pronto me perderé hasta a mí misma... arrastrando todo lo que tengo por delante.
Me da miedo el futuro, levantarme de esta noche y ver que sigue sin ser un sueño.
Que una es una de esas cobardes que tienen miedo incluso de temer... y que actúan por no tener más miedo.Encuentro que no soy lo que la gente cree, y que al final resulta que más me vale apoyarme en la fe del prójimo, porque lo que es yo, no tengo ni la más remota idea de quién soy.
¿A dónde voy?

Quisiera ser de esas avestruces tan simpáticas que entierran sus cabezas y ven desaparecer el apocalipsis celeste.
Quisiera ser la elegancia del erizo tan seguro tras sus púas.
Pero no soy, y tampoco dejo de ser.
Llego y me encuentro mis 20.000 visitas.
Parece mentira que en internet tanta gente se equivoque.

Y no, no me había sentido identificada con el personaje en cuestión hasta ahora.
Será egocentrismo nocturno.... o algo así.



viernes, 5 de febrero de 2010

G(b)lue


Recuerdo una canción "se peinará un poquito y se pondrá tan guapa"
Me encanta esa sensación. La de correr solo (o acompañado) por el mundo. Por inmensos desiertos de asfalto mientras se pone el sol, sin colores, de ese tono azul metálico que tanto me recuerda a las profundidades de los charcos.
"Y yo pintarme canas de tanto esperarla"
El aire denso y cálido, con esporádicas brisas de esas nocturnas que me erizan la piel, mis caricias de dedos fríos.
Correr, correr, correr y dar saltos.
Sola o acompañada.
Y cómo el suelo firme bajo nuestros pies queda atrás; y cómo el cielo gira y su paleta de colores se estremece.
"No quiero ser un poeta, no quiero ser un poeta con ella no"

Esta sensación cálida y mecánica que tanto me gusta, y no quiero poesía, pensar un poco menos, sentir un poco más.
G(b)lue.

jueves, 4 de febrero de 2010

Muerte o gloria.

Por mucho que mirase en su bola de cristal el futuro no se mostraba más presente (más de lo presente que se vuelve el futuro cuando uno deja pasar el tiempo, quiero decir).
Tenía la certeza de aquel que sabe que cuando todos nos hayamos ido las hojas seguirán cayendo, las tormentas continuarán azotando las erizadas crestas de espuma del mar, y los niños nacerán mientras los viejos mueren. No obstante le gustaba pensar que, aquello aceptado como norma general, a veces podía volverse del revés... y quizás cuando ella desapareciese el mundo sería incapaz de mantenerse a flote, y terminaría por hundirse en las gélidas y oscuras aguas de aquel cielo nocturno salpicado de estrellas.
En torno a ella las paredes de piedra y sangre flanqueaban su camino. "Hacia la muerte o la gloria" había gritado aquel caballero antes de dejarla atrás. No tenía noticias de él, y tanto podía ser por un motivo como por otro. Y tal vez ambas cosas.
Ocultó la bola dentro de uno de los pliegues de sus mangas y continuó avanzando a tientas a través de aquel húmedo pasadizo.
El viento helado, el cielo grisáceo, cenizo, la tierra empapada y el fulgor de la batalla la deslumbraron durante un instante.
Muerte o gloria.
Y tal vez ambas cosas.