Desde el sexto círculo del infierno,
con la boca demasiado grande
y el pecho demasiado pequeño.
Con esa herida que sangra
y empapa la ropa
hasta que empieza a hacer frío.
Llevo las rodillas sucias
y las sienes cansadas.
Me dejé las llaves fuera.
Vengo a dormir al primer piso
con la cabeza entre dos palabras
que forman una despedida.
lunes, 7 de agosto de 2017
lunes, 2 de enero de 2017
Esta quizás sea mi primera
y última entrada
escrita desde el teléfono.
Hoy he visto a mi abuela desvanecerse
entre los pliegues del tiempo,
de la ciudad.
Como un pequeño duende
entre la maleza del invierno.
Escarcha en la cabeza.
La veo alejarse
y empiezo a creer
que la que se va soy yo.
El hueco de mi hogar se llenó de cajas,
duermo en el rellano de mi pasado.
No soy más una niña.
No soy aún una adulta.
Soy como ese duende,
al que quiero y al que guardo rencor,
que va saltando, de azulejo en azulejo,
olvidándolo todo,
hasta que no quede nada.
Nada más que el asfalto y la escarcha.
y última entrada
escrita desde el teléfono.
Hoy he visto a mi abuela desvanecerse
entre los pliegues del tiempo,
de la ciudad.
Como un pequeño duende
entre la maleza del invierno.
Escarcha en la cabeza.
La veo alejarse
y empiezo a creer
que la que se va soy yo.
El hueco de mi hogar se llenó de cajas,
duermo en el rellano de mi pasado.
No soy más una niña.
No soy aún una adulta.
Soy como ese duende,
al que quiero y al que guardo rencor,
que va saltando, de azulejo en azulejo,
olvidándolo todo,
hasta que no quede nada.
Nada más que el asfalto y la escarcha.
lunes, 29 de agosto de 2016
from the sky
Imagina un mar que vuelve,
una marea que se alza.
Imagina un suelo de cristales
bajo un techo de alas caídas.
Quedó colgando un ángel.
Se nos tragó el océano.
una marea que se alza.
Imagina un suelo de cristales
bajo un techo de alas caídas.
Quedó colgando un ángel.
Se nos tragó el océano.
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De cuando la libélula observa su rostro en las aguas
jueves, 11 de agosto de 2016
Vestidos de domingo.
Arreglar el mundo desde el jardín de un verano frío.
O saber quién soy
solo en la contabilización de víctimas y enemigos.
No dejé atrás ningún cadáver bello.
O saber quién soy
solo en el peso del pecho de cada persona que está cerca.
No dejé atrás ningún corazón grande.
Remendar la vida vestida de domingo,
pero de domingo por la tarde.
Hubo despedidas que he echado de menos.
Hubo personas que me dieron algo bueno.
Hubo historias que cambiaría sin dudar.
Victorias y arrepentimientos.
Pero tengo claro que llegué a las cimas que importaban coronar.
Que ojalá hubiesen sobrevivido algunas manos
y ojalá las cargas fuesen menos pesadas.
Y saber quién soy
por las almas donde puse mi mano
y las banderas que adornan mi cabeza.
No dejé atrás nada que hiciese del presente un lugar mejor,
nada que me haga mirar atrás si no es para desear
un feliz cumpleaños,
un ojalá rías, allá donde estés.
Y el resto del tiempo
es todo saber quién soy
coronando almas
y sonrisas.
Arreglando el mundo una tarde de verano,
vestidos de domingo.
O saber quién soy
solo en la contabilización de víctimas y enemigos.
No dejé atrás ningún cadáver bello.
O saber quién soy
solo en el peso del pecho de cada persona que está cerca.
No dejé atrás ningún corazón grande.
Remendar la vida vestida de domingo,
pero de domingo por la tarde.
Hubo despedidas que he echado de menos.
Hubo personas que me dieron algo bueno.
Hubo historias que cambiaría sin dudar.
Victorias y arrepentimientos.
Pero tengo claro que llegué a las cimas que importaban coronar.
Que ojalá hubiesen sobrevivido algunas manos
y ojalá las cargas fuesen menos pesadas.
Y saber quién soy
por las almas donde puse mi mano
y las banderas que adornan mi cabeza.
No dejé atrás nada que hiciese del presente un lugar mejor,
nada que me haga mirar atrás si no es para desear
un feliz cumpleaños,
un ojalá rías, allá donde estés.
Y el resto del tiempo
es todo saber quién soy
coronando almas
y sonrisas.
Arreglando el mundo una tarde de verano,
vestidos de domingo.
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De cuando la libélula observa su rostro en las aguas
lunes, 18 de abril de 2016
Sail
Siguió cruzando los semáforos en rojo
hasta en las calles que no conocía
hasta cuando los coches pitaban,
enfadados.
Siguió dejando pasar los semáforos en verde,
distraída mirando al cielo
o a la tierra
mojada.
La primavera era como ese objeto perdido
que aparece un día debajo de la cama
para recordarnos su existencia
y todo lo que conlleva.
La vida era como la primavera
pero a intervalos
más breves
o más largos.
Y al final todo se resumía en esos días de lluvia y sol
o que se haga de día mientras caminas.
O el mar que se encuentra
debajo de la piel
debajo de la cama.
hasta en las calles que no conocía
hasta cuando los coches pitaban,
enfadados.
Siguió dejando pasar los semáforos en verde,
distraída mirando al cielo
o a la tierra
mojada.
La primavera era como ese objeto perdido
que aparece un día debajo de la cama
para recordarnos su existencia
y todo lo que conlleva.
La vida era como la primavera
pero a intervalos
más breves
o más largos.
Y al final todo se resumía en esos días de lluvia y sol
o que se haga de día mientras caminas.
O el mar que se encuentra
debajo de la piel
debajo de la cama.
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De cuando la libélula observa su rostro en las aguas
viernes, 8 de abril de 2016
Abril se hace enemigos
Abril se hace enemigos,
por sus días de sol traicionero
y frío.
Por su lluvia y la nostalgia del mar.
Como los Teleri con sus barcos,
muertos en la orilla,
arrastrados por las olas.
Así se vive en Abril,
con una maldición a la espalda
y la tierra prometida
en ese horizonte de lluvia y sol.
Abril se hace enemigos
solo para que la primavera pueda entrar
a calentar en tardes áureas
las frías manos que deja Abril.
Para que poco a poco
el mar negro se convierta en azul del cielo
y la tierra húmeda en prados en los que descansar.
Porque Abril se hace enemigos
solo para que puedan existir,
bajo días más cálidos,
las reconciliaciones.
por sus días de sol traicionero
y frío.
Por su lluvia y la nostalgia del mar.
Como los Teleri con sus barcos,
muertos en la orilla,
arrastrados por las olas.
Así se vive en Abril,
con una maldición a la espalda
y la tierra prometida
en ese horizonte de lluvia y sol.
Abril se hace enemigos
solo para que la primavera pueda entrar
a calentar en tardes áureas
las frías manos que deja Abril.
Para que poco a poco
el mar negro se convierta en azul del cielo
y la tierra húmeda en prados en los que descansar.
Porque Abril se hace enemigos
solo para que puedan existir,
bajo días más cálidos,
las reconciliaciones.
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De cuando la libélula observa su rostro en las aguas
viernes, 1 de abril de 2016
primavera
Como el cielo estrellado aún claro del verano,
como el abril de los vientos y el tímido sol,
como el mar tras muchos años
y las flores del cerezo haciendo de cielo.
Así somos.
Ángeles de alas rotas
que no tienen de lo que fueron
más que el recuerdo al mirar
el cielo.
Así somos.
De romper y ser rotos.
Dejando migas en el laberinto
para poder ser
una vez más
Teseo,
el héroe de este cuento.
Asterión en su encierro,
Ariadna en Naxos,
Dédalo en Sicilia.
Como el clavo ardiendo
y la tabla en el mar.
Prolongando,
con la luz tras los párpados.
Cenizas y sol,
arena y hojas verdes,
ramas quebradas
y flores del cerezo.
Esperanza hasta en los inviernos más fríos.
Primavera a contrapelo
a contracorriente.
Ese sol que te obliga a sonreír.
Siempre.
como el abril de los vientos y el tímido sol,
como el mar tras muchos años
y las flores del cerezo haciendo de cielo.
Así somos.
Ángeles de alas rotas
que no tienen de lo que fueron
más que el recuerdo al mirar
el cielo.
Así somos.
De romper y ser rotos.
Dejando migas en el laberinto
para poder ser
una vez más
Teseo,
el héroe de este cuento.
Asterión en su encierro,
Ariadna en Naxos,
Dédalo en Sicilia.
Como el clavo ardiendo
y la tabla en el mar.
Prolongando,
con la luz tras los párpados.
Cenizas y sol,
arena y hojas verdes,
ramas quebradas
y flores del cerezo.
Esperanza hasta en los inviernos más fríos.
Primavera a contrapelo
a contracorriente.
Ese sol que te obliga a sonreír.
Siempre.
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