sábado, 17 de julio de 2010

Jazz



La vida duele, te curaré.


Esta es mi conclusión de la noche.
Intentan repararme con papel de cebolla; del que llora.

"- Si tan malo es estar con alguien, ¿por qué nunca queremos estar solos? -dice, y da otra calada.
- Pues porque siempre todo lo bueno se recuerda mejor de lo que es, y entonces olvidamos lo malo.
Sonríe, o creo que sonríe.
- No es así; es porque estar con esa persona nos hace sonreír hasta la oreja.
- Sí, sólo hasta una oreja, con la sonrisa descolgada.
Ahora nos reímos"

"Las zonas oscuras sólo sirven para dormir, follar o jugar al ordenador".

viernes, 16 de julio de 2010

Especial(mente)



Bueno, sé que no es así, pero me sentía especial mientras volvía a casa...
Me parecía bonito pensar que, igual que antes había visto anochecer, ahora podía contemplar cómo salía el sol.
Puede que no tuviese mucho sentido, pero me lo había pasado bien... aunque por dentro algo me dijese que todo iba terriblemente mal.

Siempre he querido vivir en los cinco minutos anteriores al beso.

Seré una guarra más, o una hija de puta.
Me siento especial(mente).

miércoles, 14 de julio de 2010

Hypnose

A veces se hace duro tener que salvar a las personas que tú mismo ahogas.
Entonces es cuando más cerca del Dios Creador me siento... ¡Qué bonito es dar la vida! Y cuánto cuesta mantenerla.
Cuando el cachorrito adorable que no ocupaba más que la palma de nuestra mano crece, comienza a ladrar con fuerza; no, ladrar no, aullar.
Entonces se vuelve cansada la labor de educar y educarse a uno mismo.
Y acabo con la cabeza llena de notas mentales; pero me gustan tanto los lobos cuando aún no conocen a la luna...


La llamaba princesa.
Y no sólo eso, la miraba con aquellos ojos fuertes, cálidos, y hacía que a ella le temblasen las piernas.
Desde que ella tenía memoria jamás se había sentido mal con él. Ni siquiera cuando vio como se iba con otras. Ni siquiera cuando no aparecía durante meses y meses.
La llamaba princesa, y decía que le hipnotizaban sus ojos.



martes, 13 de julio de 2010

Nunca dejes de sonreír


A miles de kilómetros de agua gélida de aquí me ha mirado a los ojos, y me ha dicho:
"Hazme un favor, nunca dejes de sonreír".

Poco a poco me quedo más allí que aquí, donde todo se difumina.
Me espera lo nuevo y viejo, en otras baldosas, en otras ciudades.

Ya no miro fotos que no son mías muriéndome de celos.
Ahora tengo que cumplir con mi palabra: nunca dejes de sonreír.

Tú, si lees, hazme un favor, nunca dejes de sonreír, tu vida es la más feliz.
Al fin y al cabo... no tienes otra.

lunes, 12 de julio de 2010

En contra de mis principios...



No soy en absoluto futbolera.
De hecho, desde que comenzó el mundial de fútbol, no he hecho más que quejarme del fanatismo de unos, de la invasión de éste.
Ni siquiera soy una de esas nacionalistas que se sienten orgullosas de su país.

Sin embargo, esta mañana, cuando me he levantado pensando en la jornada de telediarios vestidos de rojo que tenía por delante, mientras miraba a un equipo con el que no me siento para nada identificada (sí, unos hombres han ganado algo, yo no), he pensado, por un instante, en la cantidad de familias que se gritan a diario, que, por un momento, lloraron de alegría, se abrazaron.
Todas esas personas que sienten que ayer fue la noche más feliz de su vida, seguro que hay muchos.
Cuando dejó de importarnos si no hay dinero, ni trabajo. Si estamos solos o acompañados.

Por eso, cuando pongo los ojos en blanco ante la idea de que un pulpo sea el oráculo, pienso en una persona saltando, extendiendo los brazos, gritando, eufórica.

Todo por un segundo de televisión, que si la llegada a la luna fue un invento, esto también podría haber sido.

Pero míranos, qué tontos, nos hace así de felices.


PD. Leí anoche una noticia de un diario inglés en la que decía que España merecía esto; moralmente era lo mejor que podía pasarnos.
No sé si será así, pero me alegro de que tanta gente vaya a despertar con la sonrisa pintada.

Y, al final, tanta gente llorando, me hace llorar a mí.

domingo, 11 de julio de 2010

No siempre contentos



Algunos se merecen algo bueno, otros algo malo.

Otros, simplemente, no merecen nada.

Nada.

Hoy todos gritaban y lloraban, contentos.
Yo también he gritado y he llorado.
No siempre contentos.

Demadrugada

Necesito un abrazo.

Si no me voy a dormir pronto, terminaré echándome a llorar.
¿Es cosa mía o tengo los ojos azules esta noche?