domingo, 30 de agosto de 2009

Angel falls first


Desde pequeña, desde pequeña era así.
Todo empezó con La caída; podría haber sido una caída sin importancia... pero aquella fue La caída.
Aunque eso nadie pudo siquiera imaginarlo hasta más adelante.

Tenía cinco años, el pelo avellana y los ojos oscuros. Y era una niña normal: Dibujaba y los colores manchaban el papel, dibujando la radiante sonrisa de mamá, el bigote de papá... Cogía flores y su aroma inundaba todo el vestíbulo hasta fundirse con la dulzura de la tarta de manzana de la cocina...
Sin embargo los colores no la conmovían y los olores no le inspiraban repulsión o agrado alguno.

Era domingo, la gravilla del suelo se retorcía bajo sus zapatos demasiado pequeños para el estirón que había dado. El sol golpeaba implacable.
Cualquiera hubiese pensado que la niña se tropezó y calló al suelo partiéndose el labio, magullándose las rodillas y los codos... pero no.

El sabor de la sangre entre sus pequeños dientes de leche; el calor de cada piedrecilla incrustada en su carne; las manos, ardiendo, palpitando.
Podía sentirlo todo, y su respiración se aceleraba por momentos, según iba descubriendo nuevas partes doloridas, inflamadas o entumecidas, sangrantes y supurantes en su cuerpo.

A partir de ese momento caidas, golpes, cortes y peleas se fueron sucediendo, despertando el apetito de la niña que dejó de dibujar y de recoger flores.
Su mamá vio aquel cambio como un síntoma del gran problema que se avecinaba... sin saber que no era síntoma sino consecuencia: Ahora ella se deleitaba con la voluptuosidad de la violencia, de la violación de los medios naturales en su cuerpo débil y expuesto.
No ansiaba la violencia falsa y televisiva llena de efectos especiales y armas de fogeo, no.
Quería oler el sudor frío, quería oler la arena y la sangre, el agua arrastrándolo todo...

Colores que nunca había dibujado, aromas que ni las tartas ni las flores podían igualar.

Es por eso que saltó, de tan alto como pudo. Quería, por un momento, sentir la fuerza que la empujaba hacia abajo, sentir la embestida del suelo, los huesos crujiendo, los órganos estallando en brillante agonía...

Otros dicen que se cayó.
.~.Porque sueño no lo estoy. Por que sueño yo no estoy loco.~.

Reglamento de vuelo

Regla número I
"Queda prohibido tropezar más de tres veces con la misma piedra"

Regla número II
"No vale contener la respiración más de treinta segundos mientras se piensa en la misma persona"

Regla número III
"Prohibido leer los posos del café antes de las 18:00"

Regla número IV

"Todos los centímetros de tu piel son trampa"

Regla número V
"Todos los meses son buenos si estamos juntos
... incluído Octubre"


Regla número VI
"Sólo está permitido echar de menos una vez por canción"


Norma número VII
"Debes y puedes hacer todo lo que quieras, y cumplir sólo las normas que quieras"


Regla número VIII
"Cuando una chica dice "me da igual", significa que le importa... y mucho"

Regla número IX

"El orden de las reglas no altera el resultado"


Regla número X
"Hacer justicia significa pasarse al lado del mal, ése que siempre sabe a gominola"


Regla número XI
"Puedes saber cómo es una persona dependiendo del sabor de radical que beba"

Regla número XII
"Si una tostada te dice que sonrías, sonríe"


Regla número XIII
"Las tardes de café con baileys deben celebrarse únicamente cuando aún es de día"

Regla número XIV
"Una chica, a menudo se enfadará por lo que no hiciste o dijiste, no por algo que hayas hecho"

Regla número XV
"Los sueños, sueños son"

Regla número XVI

"Si quieres ganarte a un chico, gánate primero a todas las amigas de su novia [y a su novia después]"

Regla número XVII
"La pulpa del zumo de naranja, limón o pomelo ha de ser tratada como un igual, y respetada a pesar de su textura"

Regla número XVIII
"En cuanto dejas de contar salen los cálculos"

Regla número XIX
"Lo que en Octubre empieza, en Octubre debe terminar"

Regla número XX
"Dame un nombre, dame una sonrisa perenne.
Pero que te salga del pecho, de donde nacen los deseos."

Regla XXI
"Cumple todas tus promesas"

Regla XXII
"Siempre que nos separemos, será para reencontrarnos después"


Regla número XXIII

"Por que no (te diré que) amo, porque me asusta amar(te)"

Regla número XXIV
"Que veas a alguien sonreír no quiere decir, ni de
lejos, que realmente lo esté haciendo"

Regla número XXV
"La vida la conforman las pequeñas decisiones,no pienses a lo grande"

Regla número XXVI
"Cuanto más duro es el esfuerzo mayor es la gloria"

Regla número XXVII
"Nunca des una opinión negativa a una mujer sobre algo sobre lo que no te ha consultado. Y, aunque lo haya hecho, probablemente no quiera escuchar esa opinión; lo más seguro es que solo quiera algo bonito"

Regla número LVIII
"Nunca le demuestres a esa persona lo realmente importante que es para ti, no vaya a ser que se asuste"