miércoles, 28 de agosto de 2013

No love, no glory

No hay héroes en las cicatrices. Nunca tienen finales felices las guerras, y siempre ganan "los buenos".
Cuando yo miraba, solo veía ese dolor, que lo cubría todo. Ese pasado que gritaba tan fuerte que no se podía apenas escuchar el presente (ni hablar entonces del futuro). Solo veía que tras las paredes de piedra, las barricadas, había un soldado asustado, temiendo por su vida; queriendo morir cuanto antes, porque, después de matar a otro hombre, es imposible volver a casa y sonreír, y vivir, y hacer como si nada. Hay una brecha. Para eso son las cicatrices; para recordarte que, tras la herida, no se puede volver a ser igual. Que lo que se pierde, nunca se encuentra; aunque vuelva.
Y supongo que en ese dolor, silencioso y desesperado, me vi también a mí. Con mis fracasos a rastras. Y mi miedo a no ser capaz de amar, y mis mil errores, y mis aciertos fallidos. Porque éramos ese antítesis, yo, siempre exenta de culpa, y siempre culpable. Y él, siempre acusado, y... bueno, ya sabemos cómo son estas cosas. Que la presunción de inocencia nunca se estiló en su vida. Mis manos manchadas de sangre ajena, y las suyas de la propia. Y los dos teníamos pesadillas por las noches. Y ese dolor al tocar.
Ese miedo a tener cualquier cosa, por la puta sensación de no merecer nada, o de no ser capaz de corresponder, de mantener algo bueno. Yo qué sé.
La cuestión es que fue ese dolor, que tanto atrae a ciertas personas, como el fuego a las polillas, que me abrasó. Y las polillas, que realmente nunca han sido quemadas, no podían ni imaginar las cicatrices de este fuego: marcas bajo la piel, un grito constante saliendo del pecho. El dolor. Como una piedra hundiéndose en el agua; atada a tus tobillos. Y fue por ese dolor que me quemó, como solo lo hacen los espejos, que bajé a buscarlo. A cantar en el infierno. Pagar un viaje sin la esperanza del billete de vuelta. Para cauterizar la herida, para lavar una cara manchada y prometer que el mundo tiene, a la fuerza, que ser mejor que todo esto.
Porque desde un principio se trató de no esperar nada a cambio, se trató de un peregrinaje sin final feliz. No había cura para las heridas que ya cerraron, aunque sigan sangrando; no había un objetivo o un logro. No iba a haber más que los viejos recuerdos, los mismos cadáveres, los errores cometidos. Se trató siempre del viaje, y no del destino.

Por eso no hay héroes en las cicatrices, sino en el silencio y hasta el desprecio. Mártires.
Y en las guerras nunca hay finales felices, porque, se viva o se muera, no se recupera aquello por lo que se luchaba; y la vida se pierde igual.

Cuando yo miraba, solo veía esos reveses que da la vida, que no se pueden curar, porque llegaron, se comieron los deseos, y se fueron.
Solo veía que no te pueden borrar las decepciones y la soledad pasada.
Pero es que nunca se trató de luchar contra fantasmas, sino de vivir felices, a pesar de ellos.

Ser feliz es la mayor victoria
y no sobre nada ni nadie,
sino para con uno mismo.




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.~.Porque sueño no lo estoy. Por que sueño yo no estoy loco.~.

Reglamento de vuelo

Regla número I
"Queda prohibido tropezar más de tres veces con la misma piedra"

Regla número II
"No vale contener la respiración más de treinta segundos mientras se piensa en la misma persona"

Regla número III
"Prohibido leer los posos del café antes de las 18:00"

Regla número IV

"Todos los centímetros de tu piel son trampa"

Regla número V
"Todos los meses son buenos si estamos juntos
... incluído Octubre"


Regla número VI
"Sólo está permitido echar de menos una vez por canción"


Norma número VII
"Debes y puedes hacer todo lo que quieras, y cumplir sólo las normas que quieras"


Regla número VIII
"Cuando una chica dice "me da igual", significa que le importa... y mucho"

Regla número IX

"El orden de las reglas no altera el resultado"


Regla número X
"Hacer justicia significa pasarse al lado del mal, ése que siempre sabe a gominola"


Regla número XI
"Puedes saber cómo es una persona dependiendo del sabor de radical que beba"

Regla número XII
"Si una tostada te dice que sonrías, sonríe"


Regla número XIII
"Las tardes de café con baileys deben celebrarse únicamente cuando aún es de día"

Regla número XIV
"Una chica, a menudo se enfadará por lo que no hiciste o dijiste, no por algo que hayas hecho"

Regla número XV
"Los sueños, sueños son"

Regla número XVI

"Si quieres ganarte a un chico, gánate primero a todas las amigas de su novia [y a su novia después]"

Regla número XVII
"La pulpa del zumo de naranja, limón o pomelo ha de ser tratada como un igual, y respetada a pesar de su textura"

Regla número XVIII
"En cuanto dejas de contar salen los cálculos"

Regla número XIX
"Lo que en Octubre empieza, en Octubre debe terminar"

Regla número XX
"Dame un nombre, dame una sonrisa perenne.
Pero que te salga del pecho, de donde nacen los deseos."

Regla XXI
"Cumple todas tus promesas"

Regla XXII
"Siempre que nos separemos, será para reencontrarnos después"


Regla número XXIII

"Por que no (te diré que) amo, porque me asusta amar(te)"

Regla número XXIV
"Que veas a alguien sonreír no quiere decir, ni de
lejos, que realmente lo esté haciendo"

Regla número XXV
"La vida la conforman las pequeñas decisiones,no pienses a lo grande"

Regla número XXVI
"Cuanto más duro es el esfuerzo mayor es la gloria"

Regla número XXVII
"Nunca des una opinión negativa a una mujer sobre algo sobre lo que no te ha consultado. Y, aunque lo haya hecho, probablemente no quiera escuchar esa opinión; lo más seguro es que solo quiera algo bonito"

Regla número LVIII
"Nunca le demuestres a esa persona lo realmente importante que es para ti, no vaya a ser que se asuste"