sábado, 8 de agosto de 2009

Fairy Tales


Le vi alejarse por detrás.
En mi cabeza, de pronto, resonó la cantinela de un viejo amigo; uno de ésos que, tras prometerte que no se irán nunca, huyen.
Que buscaba un príncipe, decía. ¡Ja! Lo que buscaba era un cuento de hadas, los príncipes siempre me fueron indiferentes. Personajes secundarios sin los cuales no hay historia, pero, una vez están, pueden perfectamente desaparecer de escena o incluso prescindir de nombre, rostro y cualquier tipo de identidad.
Sí, necesitaba un príncipe, y quería una historia. No obstante mis preferencias literarias en materia de cuentos siempre han sido las brujas. Las brujas y los dragones. Las princesas también, pero únicamente como el decorado de un bonito e idílico paisaje.
Desde luego el locus amoenus está formado por olorosas flores, frescas sombras y cristalinas aguas, sí, pero también una princesa.
Sin embargo las princesas, como los príncipes, constituyen personajes secundarios, aunque estas se introducen en la trama por gusto propio (como quien compra unas rosas para su salón) y no por necesidad lingüística, como es el caso de la realeza perteneciente al sexo masculino.
Volvamos al comienzo de la publicación:
Le vi alejarse, por detrás, y pensé que era un buen príncipe, de esos que siempre te dejan pensando que quieres más, y sabiendo que, en el fondo, se trata de un sentimiento únicamente inspirado por su ausencia.

Muere joven y deja un hermoso cadáver.
Deberían aplicárselo todas las princesas.
Véase: Blancanieves.

1 comentario:

Dilealarabia dijo...

Ya sabes...yo estoy por encima de eso.

Yo soy una principesa. De castillo ausente, princesa coronada, séquito artrópodo y espada de filo tan cortante como las buenas palabras.

Eso. Principesa. De mi no has dicho nada^^

[Un segundo de amor puede er un disparo al corazón!]