lunes, 29 de diciembre de 2008



-Te prometo que la quiero, sólo se me fue la mano con el alcohol. Vamos, me conoces, sabes que no le haría daño jamás -su voz, ocho octavas más bajo de lo que acostumbraba a ser, se filtraba a través del papel de pared, por sus poros, hasta llegar a sus oídos, enterrados bajo una almohada, un edredón y aquellas promesas que resonaban en su cabeza aún; y no la abandonaban.
Mientras tanto, en la habitación contigua, lo que se supone era la sala de estar, un hombre infiel, con los bolsillos llenos de monedas de dos y cinco céntimos, de escusas y angustias, trataba de ganarse el favor de un amigo y hermano sobreprotector.

Laura lloraba en su habitación.
Carlos explicaba qué le metió a qué mujer dónde, y porqué lo hizo.
Raúl asentía mientras sus labios negaban, comprendiendo y castigando al mismo tiempo.

Laura salió de su ataúd de calor y estiró las piernas por primera vez en tres días. Era martes, y el reloj acababa de marcar las 20:53.
Frente al espejo, sin mirarse, trató de sonreír; entonces el sábado por la noche cayó sobre ella, con sus cubatas, sus luces parpadeantes y aquella rubia deslumbrante, haciendo tan buena pareja con aquél que tres minutos atrás había sido la suya durante cuatro meses, ocho días, diez horas y veintidos minutos exactamente.
Carlos, en la habitación contigua, también lo recordaba -como para olvidar las sinuosas curvas de aquella mujer...-, y Raúl, procurando no dibujar en su rostro la sonrisa que Laura había perdido, lo imaginaba.

Los tres intentaban ocultar los sentimientos que los invadían, para sobrevivir, o para no morir.
La rubia continuaba perdida entre el color ambarino de algún licor y el sabor mentolado de algunos labios...

-¿Tenía que ser delante de ella...? -Raúl se debatía entre lo correcto y el sentimiento de traición contagiado por su hermana.
Carlos no respondió, y si lo hizo Laura no quiso oírlo, no esa respuesta. Ni ésa, ni el por qué, ni el cuándo... No quería saber que no era lo suficientemente buena, no quería oírlo.
Para evitar escuchar la conversación que espiaba se centró en su imagen: tres días sin comer ni dormir, más lo anterior -más de una semana-. Su cuerpo no mostraba buen aspecto... el pecho hundido, los ojos hinchados, enrojecidos; las costillas prominentes y la sonrisa rota y agrietada.

Todo empezó a dar vueltas, los gritos de Raúl y Carlos crearon la fuerza centrífuga que arrastró el débil cuerpo de Laura al fondo de la vida.

Laura lloraba, trató de aferrarse a algo para no caer y encontró el espejo, que rompió, por cierto, ganando así siete años de mala suerte.
Raúl sabía lo que acababa de sucederle a su hermana.
Y Carlos lo intuía.
La rubia no supo nada más de Carlos, y mucho menos de Laura o Raúl.

Cuando despertó en el hospital, Laura sabía que iba a morir sin despedirse de Carlos, porque quería castigarlo. Y eso le dolió más a ella que a él.
Pero eso Carlos nunca lo supo, y por eso siempre pensó que la echaba de menos. Aunque esto no tenga ningún sentido.
Raúl tampoco perdonó a Carlos -aunque Raúl sí que no quiso hacerlo, y por eso le dolió menos-. Curiosamente acabó con otra rubia, prima de la primera rubia que murió poco después que Laura, aunque ella no había roto ningún espejo... murió igualmente. Pero como Carlos no tuvo más contacto con ella, tampoco supo de qué.

Carlos acabó a veces solo, a veces con alguien que le recordara a Laura, por si podía hallar así el perdón.
Laura murió llorando, y esa es otra de esas cosas que Carlos tampoco supo nunca.
Y Raúl acabó olvidando a Carlos, a Laura y a la rubia, en ese orden.


*h a t e m y s e l f*
oh, beautiful blonde, give me the last kiss.

-hilo sacado de www.elcuentacuentos.com-.

1 comentario:

Miguel dijo...

... Acabo de recibir
un bonito regalo
que te devuelvo en forma
de tierno y diario abrazo

.~.Porque sueño no lo estoy. Por que sueño yo no estoy loco.~.

Reglamento de vuelo

Regla número I
"Queda prohibido tropezar más de tres veces con la misma piedra"

Regla número II
"No vale contener la respiración más de treinta segundos mientras se piensa en la misma persona"

Regla número III
"Prohibido leer los posos del café antes de las 18:00"

Regla número IV

"Todos los centímetros de tu piel son trampa"

Regla número V
"Todos los meses son buenos si estamos juntos
... incluído Octubre"


Regla número VI
"Sólo está permitido echar de menos una vez por canción"


Norma número VII
"Debes y puedes hacer todo lo que quieras, y cumplir sólo las normas que quieras"


Regla número VIII
"Cuando una chica dice "me da igual", significa que le importa... y mucho"

Regla número IX

"El orden de las reglas no altera el resultado"


Regla número X
"Hacer justicia significa pasarse al lado del mal, ése que siempre sabe a gominola"


Regla número XI
"Puedes saber cómo es una persona dependiendo del sabor de radical que beba"

Regla número XII
"Si una tostada te dice que sonrías, sonríe"


Regla número XIII
"Las tardes de café con baileys deben celebrarse únicamente cuando aún es de día"

Regla número XIV
"Una chica, a menudo se enfadará por lo que no hiciste o dijiste, no por algo que hayas hecho"

Regla número XV
"Los sueños, sueños son"

Regla número XVI

"Si quieres ganarte a un chico, gánate primero a todas las amigas de su novia [y a su novia después]"

Regla número XVII
"La pulpa del zumo de naranja, limón o pomelo ha de ser tratada como un igual, y respetada a pesar de su textura"

Regla número XVIII
"En cuanto dejas de contar salen los cálculos"

Regla número XIX
"Lo que en Octubre empieza, en Octubre debe terminar"

Regla número XX
"Dame un nombre, dame una sonrisa perenne.
Pero que te salga del pecho, de donde nacen los deseos."

Regla XXI
"Cumple todas tus promesas"

Regla XXII
"Siempre que nos separemos, será para reencontrarnos después"


Regla número XXIII

"Por que no (te diré que) amo, porque me asusta amar(te)"

Regla número XXIV
"Que veas a alguien sonreír no quiere decir, ni de
lejos, que realmente lo esté haciendo"

Regla número XXV
"La vida la conforman las pequeñas decisiones,no pienses a lo grande"

Regla número XXVI
"Cuanto más duro es el esfuerzo mayor es la gloria"

Regla número XXVII
"Nunca des una opinión negativa a una mujer sobre algo sobre lo que no te ha consultado. Y, aunque lo haya hecho, probablemente no quiera escuchar esa opinión; lo más seguro es que solo quiera algo bonito"

Regla número LVIII
"Nunca le demuestres a esa persona lo realmente importante que es para ti, no vaya a ser que se asuste"