lunes, 11 de agosto de 2008

Misión divina


Con cada embestida recordaba su misión
La de salvar al mundo. Calentar el aliento de los seres humanos perdidos. Calentar cada centímetro de piel de los desesperados.
Su labor divina.
Con cada jadeo susurraba, muy bajito, que eso lograría rescatar del borde del abismo a cada par de ojos que, desorbitados, perdidos, temblando, la observaban; a veces con deseo, a veces con rabia y furia, a veces con miedo. A veces ni la miraban, para no descubrirse a sí mismos en el fondo de sus ojos de color almendra.

Y el cabecero de la cama golpeaba rítmicamente la pared, creando una disonante melodía que acompañaba la oración silenciosa que ella rezaba en pos de aquellas almas, por su salvación.

Algunos, antes de que el sol asomara, para no ser descubiertos saliendo de aquel antro, lanzaban un par de billetes sobre el lecho, aún tibio, y huían entre las sombras, desconociendo la mano de dios entre los muslos de aquella ramera que como único precio ansiaba un milagro, o tal vez cientos de ellos.
En cada espalda, un milagro.

El dinero, como las noches de sexo o los amargos despertares, tampoco duraba demasiado. Lo que no invertía en obras de caridad en las que hasta el pastor de la mejor iglesia estaba corrupto, lo empleaba para malvivir en aquel cuchitril en el que, cada día, se derrumbaba por algún sitio nuevo, llegando a desplomarse paredes de cuya existencia ni siquiera tenía constancia.

Aquella mañana en concreto la luz se filtraba a través de las viejas persianas de madera podrida, dejando una estela de polvo buceando en el aire viciado del dormitorio.
El aroma salino del sudor impregnando las sábanas aún flotaba en el ambiente, besando en los labios al crucifijo que pendía, algo inclinado hacia la izquierda, de la pared.
Lentamente abrió un ojo. Jesús la miraba, con aquella media sonrisa de aprobación, que tantas fuerzas le daba. Fuerzas para acoger más almas perdidas, y purificarlas como sólo ella sabía.

En ocasiones su fe flaqueaba y se preguntaba dónde estaría Dios, porque no acudía en su ayuda, o cuándo iría a sacarla de allí, a dar por finalizada su misión. Pero en seguida pasaba volando una paloma blanca, o el crucifijo le guiñaba un ojo, o el viento agitaba las cortinas; y entonces sabía que la respuesta para todo aquello era: "pronto".

Y "Pronto" llamó a la puerta exactamente tres meses y doce días después. Una noche que llovía, una noche de esas que reptan por el asfalto hasta calar hondo, hasta los huesos.
Un hombre alto, de ojos profundos, oscuros y hundidos. De alma profunda, oscura y hundida también.
Un nuevo cliente.
Alguien más a quien salvar.

Como cada noche desde hacía tanto tiempo comenzó el concierto de gemidos, muelles sollozando y llamadas de la cama en la pared.
Comenzó la plegaria.
El hombre deslizó sus ásperas manos desde el vientre hasta el blanco cuello de aquella puta que temblaba bajo su peso, susurrando una maldición inaudible.
Todos sus músculos se tensaron bajo la presión de aquellas inmensas manos. Los ojos del color de la almendra se abrieron de par en par, dirigiendo una súplica al Cristo de la pared, burlón.
Y los finos labios se contrajeron en una mueca, sin llegar a dar por finalizada la oración.

La música cesó.

La bombilla parpadeó un segundo antes de que la puerta principal se cerrara con estrépito, dejando el cadáver a solas con un Cristo y un Dios que le debían demasiadas explicaciones.
Cayó una pluma, pasó una paloma blanca y el viento agitó las cortinas.
Todo el dormitorio se inundó de guiños.

Ella era un ángel. Y sólo él pudo verlo.
Un ángel. Demasiado bello para permanecer en aquel mundo tan cruel.
Él la liberó con las primeras luces de una mañana de septiembre, de ésas que amanecen nubladas, y permanecen así semanas enteras.

Dios acudió en su rescate.
Dando por finalizada su misión.




__________

- Escuchas eso?
- El qué?
- El silencio.

1 comentario:

victoria dijo...

Hubiera preferido querdarme ¬¬

.~.Porque sueño no lo estoy. Por que sueño yo no estoy loco.~.

Reglamento de vuelo

Regla número I
"Queda prohibido tropezar más de tres veces con la misma piedra"

Regla número II
"No vale contener la respiración más de treinta segundos mientras se piensa en la misma persona"

Regla número III
"Prohibido leer los posos del café antes de las 18:00"

Regla número IV

"Todos los centímetros de tu piel son trampa"

Regla número V
"Todos los meses son buenos si estamos juntos
... incluído Octubre"


Regla número VI
"Sólo está permitido echar de menos una vez por canción"


Norma número VII
"Debes y puedes hacer todo lo que quieras, y cumplir sólo las normas que quieras"


Regla número VIII
"Cuando una chica dice "me da igual", significa que le importa... y mucho"

Regla número IX

"El orden de las reglas no altera el resultado"


Regla número X
"Hacer justicia significa pasarse al lado del mal, ése que siempre sabe a gominola"


Regla número XI
"Puedes saber cómo es una persona dependiendo del sabor de radical que beba"

Regla número XII
"Si una tostada te dice que sonrías, sonríe"


Regla número XIII
"Las tardes de café con baileys deben celebrarse únicamente cuando aún es de día"

Regla número XIV
"Una chica, a menudo se enfadará por lo que no hiciste o dijiste, no por algo que hayas hecho"

Regla número XV
"Los sueños, sueños son"

Regla número XVI

"Si quieres ganarte a un chico, gánate primero a todas las amigas de su novia [y a su novia después]"

Regla número XVII
"La pulpa del zumo de naranja, limón o pomelo ha de ser tratada como un igual, y respetada a pesar de su textura"

Regla número XVIII
"En cuanto dejas de contar salen los cálculos"

Regla número XIX
"Lo que en Octubre empieza, en Octubre debe terminar"

Regla número XX
"Dame un nombre, dame una sonrisa perenne.
Pero que te salga del pecho, de donde nacen los deseos."

Regla XXI
"Cumple todas tus promesas"

Regla XXII
"Siempre que nos separemos, será para reencontrarnos después"


Regla número XXIII

"Por que no (te diré que) amo, porque me asusta amar(te)"

Regla número XXIV
"Que veas a alguien sonreír no quiere decir, ni de
lejos, que realmente lo esté haciendo"

Regla número XXV
"La vida la conforman las pequeñas decisiones,no pienses a lo grande"

Regla número XXVI
"Cuanto más duro es el esfuerzo mayor es la gloria"

Regla número XXVII
"Nunca des una opinión negativa a una mujer sobre algo sobre lo que no te ha consultado. Y, aunque lo haya hecho, probablemente no quiera escuchar esa opinión; lo más seguro es que solo quiera algo bonito"

Regla número LVIII
"Nunca le demuestres a esa persona lo realmente importante que es para ti, no vaya a ser que se asuste"